Cheyenne Rezzio tiene hoy 24 años. En 1998, cuando tenía 6 años, llegó al Hogar del Servicio Nacional de Menores (Sename) de Quilpué, bajo medida de protección debido a que su madre era alcohólica y no podía cuidarla. La muchacha, que dio su testimonio a Tele13 Radio, pasó siete años de su vida en diversos recintos del Sename.

En conversación con Carolina Urrejola, Cheyenne contó que si bien al llegar era “todo bonito” ya que, según precisó, “el hogar aldea es bonito, áreas verdes, con una piscina de hecho”, a los días comenzó a vivir diversos abusos. “Las tías hacían todo con golpes. Te obligaban a decirles mamá. Había una tía que me decía ‘dime mami’, pero yo nunca le dije mami, si era la misma que me pegaba, era la misma que me sacaba la cresta”, afirmó la joven.

Tras conocerse la muerte de Lissette Villa Poblete, de 11 años, quien falleció en abril en el mismo recinto, Cheyenne decidió dar a conocer su testimonio debido a las similitudes que llevaron al deceso de la niña y a la crisis que una vez sufrió dentro de la casa de acogida. “El psiquiatra de la niña explicaba cómo se encontraba un mes antes de fallecer y dice que la niña balbuceaba… con los mismos síntomas que tenía yo cuando estaba en la aldea”. Cheyenne, contó que a los 13 años comenzaron a medicarla. “Me dieron ravotril, clorpromazina, diazepam… eran como cinco en total, pastillas para adultos. Imagínate a una niña de 13-15 años con un ansiolítico”, enfatizó.

En una ocasión, según precisó la joven, ingirió dos pastillas seguidas por error, ya que aseguró, eran ellas mismas a veces las responsables de cumplir la ingesta, situación que la llevó a descompensarse y a sufrir convulsiones que la llevaron a un pre-infarto, siendo llevada al hospital. “Cuando despierto, despierto amarrada porque supuestamente me había querido suicidar y se me acercó el subdirector y me dijo que no le contara a nadie”, aseguró.

Rezzio, que en la casa de sus familiares fue abusada sexualmente, contó que durante su estancia fue constantemente castigada sin motivo. “A veces me quedaba saludando por la ventana a mi familia” y “muchas veces tenía la boca… con tantos golpes”, contó junto a otros abusos que denunció durante la conversación, precisando además que “Nos juntaban a todos con todos. (…) En una casa podía haber un niño de 16 años y una niña de 5 (…) era la ley del más fuerte” le dijo Cheyenne a Urrejola.

Luego de salir del Sename, la joven vivió en la calle, lugar en donde se embarazó a los 17 años. Hoy, se encuentra terminando su enseñanza media, mientras asiste a diversas terapias psicológicas para poder hacerse responsable de su hija y evitar que pase lo que a ella le tocó vivir, dijo en Tele13 Radio. “La ministra no sabe nada” aseguró Cheyenne. “Esto (Sename) era un negocio, nosotros éramos los que traíamos la plata”.