Papas Fritas es uno de los artistas visuales más ocurrentes que han surgido de la última década. Tras las transgresoras obras “Ad Augusta per Augusta” (la quema de documentos de cobranza de cientos de estudiantes de la U. del Mar) y “Desclasificación Popular” (el destape de un vacío legal que permite a los torturados y presos políticos de la dictadura revelar la identidad de sus torturadores, cómplices y violadores), el oriundo de San Miguel volvió a estar en el ojo del huracán hace un par de semanas.

A mediados de julio, Francisco publicó en su Facebook personal una pintura basada en el conocido meme de la joven que el 2014 posó con las llamas de fondo en el incendio de Valparaíso (catástrofe que dejó 2.900 casas destruidas, 12.500 damnificados, 15 muertos y casi 3.ooo heridos). Apenas posteada la imagen, sus contactos celebraron la obra y rápidamente fue furor en redes sociales, llegando a sumar en poco tiempo más de mil compartidos y cientos de comentarios celebrando la genialidad del autor.

Pintura: Francisco Papas Fritas

La obra se viralizó tanto que incluso llegó hasta la misma joven de la imagen, quien respondió ante lo que ella consideró una ofensa. “No me gustó, lo que pasa es que ya han pasado dos años y todavía me siguen molestando. Me han hecho un daño muy grande”, dijo en una entrevista exclusiva con Pousta.

Tras esto, Papas Fritas se comprometió a no vender el cuadro e incluso enviárselo a la joven porteña para que haga con él lo que quiera (“me gustaría hacerlo tira”, respondió). Todo eso en un comunicado donde ofrece “disculpas públicas, por los daños y perjuicios emocionales y psicológicos, por medio de la pintura que realicé”. Pero Tapia, un artista incansable, respondió a la polémica con otra rupturista obra titulada “La intimidad de la jovencita, tras encontrarse puesta en equivalencia con toda intimidad, se ha vuelto con ello algo anónimo, exterior y objetual”, la cual publicó en su Facebook el 3 de agosto y que es la imagen del meme pero ya sin la mujer que lo protagoniza, dejando simplemente el desolado paisaje de un Valparaíso incendiado:

Pintura: Francisco Papas Fritas

Pintura: Francisco Papas Fritas

Por lo mismo, en El Desconcierto quisimos conversar con Papas Fritas para entender y destrabar las razones detrás de esta nueva pintura, otra obra más que se suma a su incesante producción artística y política.

¿Por qué decidiste hacer esta segundo pintura tras la polémica?

Por dos razones. Una es entender que el capital subjetivo va mas alla del cuerpo de la jovencita, por eso este cuadro lleva el título de “La intimidad de la jovencita…”, nombre que esta basado en un libro del colectivo situacionista Tiqqun llamado “Primeros materiales para una teoría de la Jovencita”. Para ello hay que entender que “la jovencita” no es un concepto sexuado, si no que la jovencita es el ciudadano modelo definido por la sociedad mercantil.

¿Cómo así?

La jovencita es -citando al libro- “un capitalismo que se da perfecta cuenta de que no puede mantenerse como explotación del trabajo humano, a no ser que también colonice todo lo que se encuentra más allá de la estricta esfera de la producción. Frente al desafío socialista, le será preciso socializarse igualmente. Deberá entonces crear su cultura, su ocio, su medicina, su urbanismo, su educación sentimental y sus costumbres propias, así como la disposición a su renovación perpetua. Aquí estará el compromiso fordista, el Estado benefactor, la planificación familiar: el capitalismo socialdemócrata. A la sumisión por el trabajo, limitada debido a que el trabajador aún se distinguía de su trabajo, le sustituye actualmente la integración a través de la conformidad subjetiva y existencial, es decir, en el fondo, a través del consumo”.

Comprendo. ¿Y la segunda razón?

La segunda es que este cuadro representa el momento antes de que ella se tomara la foto, el momento en que podría haberse arrepentido de su posterior fama.

Con el nombre que le pusiste a esta obra le quisiste dar un contenido un poco más político, ¿no?

Este cuadro es una manera de decir lo mismo que decía el primer cuadro, pero en el primero lo encarnaba la jovencita, que representaba ese capital subjetivo específicamente de nuestro neoliberalismo. Y ante la prohibición de la intimidad, se ha vuelto algo anónimo pero exterior y objetual, algo que sigue ahí.

Me imagino que también tiene que ver con la polémica generada con Paulina y el cuadro. 

Fue incómodo, pero tampoco para tanto. Las disculpas -a pesar de no sentirme culpable de nada- se las pedí por empatía, entendí lo que le pasaba, pero que a pesar de eso siguieran insistiendo con que me demandarían fue desagradable. De todos modos, para mí no es tema el hecho de la demanda. Si lo quieren hacer que lo hagan, pero me parece una perdida de tiempo para ambas partes. Todo esto ha sido gracioso, me lo he pasado bien.

Igual ahora tienes este cuadro, que también es una gran pintura.

Sí, aparte con éste te puedes sacar selfies con el fondo.

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Pintura: Francisco Papas Fritas