Yusra Mardini vivió toda su vida en Damasco. Ahí creció y aprendió a nadar bajo la atenta mirada de su padre, entrenador de natación. Ahí también construyó su historia, y se preparó para representar a su país en Mundial de Natación en Piscina Corta del 2012, un año después de que en su país estallara la guerra civil. Las bombas destruyeron su casa y desarmaron todos los cimientos de su vida, por lo que  decidió junto a su hermana Sarah – también nadadora- sumarse a los cuatro millones de sirios que se desplazan por el mundo escapando del conflicto.

Las hermanas llevaban un mes de travesía cuando lograron que un traficante de personas les asegurara un cupo en una embarcación con destino a Lesbos, isla griega por la que finalmente entrarían a la Unión Europea. Poco antes de embarcar pudieron ver la pequeña lancha. Su capacidad no superaba las ocho personas, aunque en esta ocasión le tocaba trasladar a 20.

El viaje debía durar 45 minutos, pero a la media hora se presentó una falla mecánica que amenazaba con dejar a los 20 refugiados varados en medio del mar. Yusra en ese entonces tenía 17 años y no dudó en lanzarse a las aguas del Egeo junto a su hermana y dos pasajeros más. Así, la ex participante de la selección siria de natación comenzó la travesía de más de tres horas que les salvaría la vida, arrastrando un bote con 16 personas encima. Tiempo después declaró que apenas se encontró en ese escenario, pensó que sería una lástima morir en el agua.

La travesía de Yusra y Sarah no terminó ahí. Apenas tenían dinero para comer y tuvieron que cruzar a pie Macedonia, Serbia, Hungría y Austria. Cuando llegó a Alemania, la acogió un centro de refugiados en Berlín. Ahí, entre los muchos datos que tuvo que completar en formularios le tocó referirse a sus habilidades, y escribió la palabra “nadar” en un campo. Al poco tiempo una de las voluntarias la puso en contacto con el Spandau 04, un club que aceptó a ayudarla a alcanzar su meta de participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En marzo, el Comité Olímpico Internacional anunció la creación de un equipo de refugiados, que representaría a las  millones de personas obligadas a abandonar su hogar escapando de conflictos armados.

La historia de la nadadora siria que había salvado su vida y la de varios compatriotas nadando ya era conocida, y fue escogida como abanderada del grupo. “Quiero que los refugiados estén orgullosos de mi. Quiero darles aliento” dijo Mardini, que actualmente tiene 18 años.

En las preemilinares de los 100 metros mariposa Yuzra no logró una marca destacada y hoy se alista para el miércoles 10 de agosto, donde competirá en los 100 metros libres. Pero sus logros van más allá de eso, pues no solo evitó que murieran ahogados más de 20 refugiados – una catástrofe que ocurre con una frecuencia enorme – sino que también le ha dado voz con su historia a los más de 60 millones de desplazados alrededor del mundo.