Un duro momento se vivió ayer en el programa Ciudadanos de CNN Chile cuando la periodista Mónica González relató el infierno que vivió en México tras irse de vacaciones con su nieta, residente en Francia. La directora de Ciper Chile fue secuestrada por Los Zetas, uno de los carteles de narcotráfico más peligrosos del mundo.

Su plan era ausentarse por dos semanas del país para vacacionar en San Cristóbal de Las Casas, estado de Chiapas. Según había averiguado con anterioridad, se trataba de uno de los lugares más seguros del país. Al llegar junto a su nieta, se hospedaron en un hotel cinco estrellas y tras una agradable cena fueron a acostarse.

En medio de la madrugada sonó el teléfono, alertando a Mónica de un procedimiento por un auto con armamento en las cercanías del hotel por lo que registrarían todas las piezas. Le dieron solo una orden: no salir de la habitación por ningún motivo, aunque escuchara disparos o corridas. En realidad no había ningún procedimiento policial; se trataba de una maniobra distractora para llevar a cabo su secuestro.

Al otro día, y después de una noche de interrogatorios telefónicos por parte de un soldado de Los Zetas, la llevaron a un hotel cercano a una pieza pequeña donde la mantuvieron encerrada junto a su pariente por dos días. Durante esas horas, los narcotraficantes pidieron a varias personas del entorno de la periodista millonarios rescates. González no aclaró si se pagó dinero o no, lo cierto es que tras pasar dos días de terror e incertidumbre, salió con su nieta de la habitación diciéndole que las habían dejado irse aunque no era cierto. “Ocupé el argumento de La Vida es Bella. Le dije lo menos posible para que no sufriera”.

Para su suerte, nadie la persiguió, ni hubo disparos ni nada por el estilo. Pudo ingresar a su antiguo hotel y recibió con extrañeza el agradable saludo de uno de los funcionarios. Sin saber en quién confiar ni qué hacer, hizo gestiones para ser rescatada. Al rato llegó la policía y la llevaron al aeropuerto de Tuxla Gutiérrez donde la esperaba el embajador de Chile en México, Ricardo Nuñez y la embajadora de Francia. Por su parte el gobierno de México prestó un avión para llevarla a la capital del país e inmediatamente después viajó a París.

La periodista reveló que contrató al abogado chileno Luciano Fouilliox para investigar si es que el secuestro está de alguna forma ligado a Chile y su trabajo en el país.

Aquí puedes revisar el terrible testimonio: