Durante la mañana de ayer miércoles el decreto Nº229 ingresado por la Subsecretaría de Educación el 28 de julio pasó a la oficina del Contralor General de la República, Jorge Bermúdez. Su firma sería el cierre de dos semanas de disputa entre la -aún- rectora de la Universidad de Aysén, Roxana Pey, y el Ministerio de Educación encabezado por Adriana Delpiano. También sería la primera destitución vía decreto de una rectora en democracia.

Luego de la toma de razón del organismo fiscalizador, la académica tiene dos días para renunciar, de lo contrario se declarará vacante su cargo. “Si el contralor decide acoger la remoción, estoy removida, es instantáneo. No es mi asunto”, señaló Roxana Pey desde su oficina en Aysén a El Desconcierto.

La determinación de Delpiano por sacar a la doctora en biología de su cargo tuvo nuevas expresiones esta semana, cuando el Ministerio de Educación ingresó los nuevos estatutos de la Universidad de Aysén. “Los estatutos, hasta donde yo sé, no los conoce nadie en la región. No tenemos ninguna noción de qué fue firmado, qué contiene, si se mantuvo o se modificó lo que presentamos, ni idea. No hemos recibido ninguna información, el día lunes envié un oficio a la ministra y no ha sido respondido. Supongo que estaba esperando que me removieran para dar por inexistente mi petición”, señala Pey.

“Independientemente del asunto de mi cargo de rectora o no, hay una falta de respeto con la región, no puede ser que nadie conozca ese estatuto. La ley que creó las dos universidades regionales mandataba a redactarlos en conjunto con la región, de manera participativa. Me imagino que si la ley dice eso, no es para hacer la pantalla de participación y luego a último minuto modificar los estatutos desde Santiago de espaldas a la región”, comenta.

Los “actores regionales” no especificados por el Mineduc que presionaron por su salida ¿conocen estos estatutos?

-Desconozco quiénes son esos actores regionales, porque las voces sociales de la región que han salido hasta ahora me han apoyado públicamente. Es probable, por supuesto, que haya voces detractoras, pero no sé quiénes son. En medios locales publiqué una carta abierta al intendente y el no se ha comunicado conmigo, a lo mejor proviene de ahí. Lo desconozco porque el episodio ha sido muy oscuro.

Yo diría que hay molestia en la región, los actores de Aysén están muy molestos por esta intervención del nivel central del Ministerio de Educación hacia la región. El punto que más ha incomodado al Mineduc fue que, pese a que ellos dicen que se quiere avanzar en gratuidad, aquí había una oportunidad para avanzar más allá de los términos que se habían planteado: un no cobro de aranceles a los jóvenes de esta región, que son necesitados, que están en una región aislada y estratégica a la vez. Ante eso, el Mineduc levantó una señal de alerta que terminó en esta maniobra de remoción.

¿Qué indicaría esto respecto al rumbo de la reforma educacional?

-La nuestra era una propuesta muy alineada con el fortalecimiento de la educación pública. Nace por una acción estatal clara, bastante contrahegemónica, ya que lo prevalente es la visión de mercado. No se puede poner a esta universidad en estos términos de mercado, y por eso este proyecto siempre incomodó al Ministerio de Hacienda, que ha sido muy partidario de instrumentos como el Crédito con Aval del Estado y más. Hay un asunto de contradicción interna que tal vez desde Aysén pusimos en evidencia. Hay otro punto ahí, que tiene que ver con la gobernanza de las universidades estatales. En el proyecto de ley se incluye una forma de gobierno universitario muy contraria a todo lo que se discute hoy en las comunidades, que propenden a profundizar la democracia interna. Pero aquí lo que se quiere es implantar una figura de gobierno universitario medio gerencial, con un 50% de integrantes del gobierno de turno, que es totalmente contrario al sentido de lo público y como lo entienden sus comunidades desde la autonomía. Poner esa figura de gobierno por encima incluso de los consejos universitarios…es una señal que se discutirá.

Hay un cierto maltrato a personas que participaron de la institucionalidad educativa de este gobierno. Antes de ser rectora, usted trabajó como asesora en el Mineduc, gente que participó en el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la educación superior (PACE) del ministerio ayudó a elaborar la propuesta de ingreso local de Aysén… ¿se nota un cambio de mano en el Ministerio?

-Fue muy sorpresivo, hay personajes muy oscuros operando en la reforma. Tienen en su cabeza un modelo que están tratando de imponer antidemocráticamente contra lo que, primero, expresó el país en las elecciones, y, luego, la región en el proceso participativo. Efectivamente, la propuesta de acceso flexible e inclusiva de la U. de Aysén cumplía los estándares de la ley que creó esta universidad. No estábamos saliéndonos del Sistema Único de Acceso (SUA) que además no pertenece al ministerio, sino que al Consejo de Rectores, que es con quienes estábamos trabajando. Y era una propuesta tan razonable, que hoy está siendo evaluada con anotaciones finales en el Cruch. Era una buena idea que provocó que el Consejo de Rectores me invitara al directorio estable del SUA como representante de los planteles regionales, precisamente por la propuesta de debatir sobre la urgencia de dejar de marginar a los jóvenes más pobres, que terminan siendo capturados por universidades de mercado y baja calidad que abusan de sus sueños de ser profesionales, quedando a su suerte en ese territorio abandonado de la educación superior.

¿Se entiende en el gobierno la complejidad del desafío de crear una universidad estatal? ¿En el ministerio de Hacienda o el de Educación?

-Yo creo que no. Han tratado con mucha liviandad este proceso, que ha sido complejo y difícil, con una dedicación absoluta de todo el equipo. Logramos solucionar el aspecto administrativo, que ya está funcionando en una Casa Central en Coyhaique y habíamos logrado dependencias adecuadas para las actividades académicas. Efectivamente hay una apuesta para que esto no resulte, para que fuera una universidad de pantalla. Y me atrevo a decir que, como lo estábamos haciendo bien de acuerdo a los actores regionales y nacionales, despertó inquietud porque atenta contra un empeño por mantener la educación en el terreno del mercado. Hay dos almas en el gobierno: quienes buscan desmercantilizar y los defensores del CAE, que lo consagraron en la ley. Eso es una aberración y los rectores de las universidades del estado lo han dicho en dos ocasiones en forma unánime: esta reforma consolida el mercado y empeora la educación superior.

En junio ustedes presentaron la propuesta de acceso alternativo al Cruch ¿Eso ya fue zanjado?

-En la siguiente sesión del Sistema Único de Acceso, la próxima semana, se zanjará eso. Han sido larguísimas reuniones de trabajo técnico, de fondo, abriendo una discusión no sólo para la U. de Aysén sino que para el Cruch completo, porque si bien nosotros exponemos el problema de forma aguda, recordemos que la marginación de los sectores pobres y rurales está presente en todo el país, evidenciando las brechas de la PSU y cómo es un problema nacional.

La propuesta se aprobará, no intacta como la propusimos, porque ha estado sujeta a modificaciones, mejoras, cosas que se van a poder hacer ahora y otras más adelante, que quedan como problemas a futuro.Se zanjará la otra semana en el Cruch, en los términos que el Consejo de Rectores estime apropiados, que es lo que solicitamos desde un principio, independientemente de si yo sigo siendo rectora.

¿En qué pie quedaría el Ministerio de Educación si en el SUA del Cruch se aprueba la propuesta para la U. de Aysén? 

-Sería otro episodio de papelón, porque efectivamente cuando la ministra me pide la renuncia, pone en la carta que el sistema es inviable. Es totalmente falso e inadecuado, pues además el sistema SUA no depende del Mineduc.

Respecto al rol de figuras como la vicerrectora María Teresa Marshall en la solicitud de renuncia…

-Es algo sobre lo que prefiero no hablar, porque fue algo muy feo de presenciar, muy desagradable. Lo que puedo decir es que fue muy poco estético de su parte.

¿Qué pasos evalúas para tu trayectoria personal? Para quienes han seguido el debate educacional en las últimas semanas, el debate sobre la U. de Aysén ha encarnado una suerte de defensa de la educación pública.

-Llevo muchos años en este tema, como académica y como profesional de la educación superior. Volveré a lo mismo en lo que he trabajado. Este año me ha tocado ser rectora de una universidad naciente, con mucho cariño por la institución como por la región, pero si es que se firma el decreto de destitución pretendo, de todos modos, seguir trabajando en los temas de educación superior. Desde qué espacios, no lo sé