Editores de Chile, asociación gremial de editores independientes, universitarios y autónomos, manifiesta  su rechazo e inquietud ante la política de compras públicas de libros del Ministerio de Educación que se manifiesta en la Gran Compra N° 29711 publicada este 9 de agosto. Una vez más se excluye y margina a la creación y producción bibliográfica chilena.

En la selección final de 298 títulos de la licitación para las bibliotecas CRA:

-El 73,8% es de origen extranjero, sólo un 26,1% tiene ISBN chileno.

-De los seis títulos seleccionados en el tramo más elevado para el cual piden cotizar hasta nueve mil ejemplares, todos libros para el profesor, que discuten sobre temas en torno a la educación, solo hay un título publicado en Chile y cinco españoles, tres de un mismo autor.

¿Acaso no hay textos de este ámbito producidos localmente, desde nuestra realidad?  En la extraordinaria diversidad y riqueza de libros que existen, ¿cómo puede explicarse que sólo un autor concentre el 50% de la selección en el mayor tramo de compra? ¿Cómo se explica que no esté presente ningún autor chileno en ese último tramo? ¿Cómo podemos entender la reducida presencia de la producción editorial chilena en el listado general?

Los 298 títulos seleccionados por el CRA vienen de una nómina previa de 1.014 títulos que escogió el ministerio, excluyendo la producción editorial del año 2015. Presuntas y desconocidas revisiones internas del programa no les habría dado tiempo de incorporar la producción de 2015. En esa nómina, para ciertas editoriales se les repitió la selección  del 2014, para otras no.

¿Cómo entender esto? ¿Qué criterios se utilizaron? ¿Para qué levantar una preselección arbitraria de la cual se van a excluir porcentajes tan altos, sino todos los libros preseleccionados para algunos?  Lo que sí es claro es que en ambas listas se mantiene, coincidentemente, una fuerte presencia española: 50% en la primera, 51% en la final. La presencia local queda reducida a un 27,4% en la preselección y un 26% en la final. También es notable la bajísima presencia de obras latinoamericanas.

Como asociación, lamentamos profundamente que este tipo de situaciones tengan lugar en plena implementación participativa de la Política Nacional de la Lectura y del Libro. En esta se logró una serie de medidas que buscan generar un punto de inflexión en las compras públicas de libros en el país, las que son un pilar de la democratización del libro -el acceso gratuito a este mágico objeto en bibliotecas- y un motor para activar le creación y producción intelectual chilena. La medida número 4.12 de la Política plantea como objetivo llegar a un 60% de presencia local en las compras públicas de libros el año 2020. Un estudio realizado solicitando información al Ministerio de Educación a través de trasparencia pública, da cuenta de que en los años 2012 y 2013 el mismo CRA compraba libros que en un 70,3% eran de procedencia extranjera –41,5% de España–y un 29,7%, chilena. Pese a que el tema se discutió  durante la elaboración de la política, y se establece como medida, el ministerio actúa en dirección opuesta y, en los hechos, sigue dando cuenta de su exclusión y desprecio al libro chileno.

Quién sino el Ministerio de Educación debería estar abierto a discutir y debatir en torno a las adquisiciones de libros y su rol en el proceso educativo, ¿cómo mejorar el impacto de estas adquisiciones en los niveles de comprensión lectora? ¿Cómo lograr que potencien un alumnado más curioso y creativo?

Año a año se repite esta flagrante expresión de colonialismo cultural, excluyendo la notable y rica creación y producción local. Es hora de que las cosas cambien, que se promueva la biliodiversidad que es básica para mejorar la calidad de la educación, la curiosidad de niños y jóvenes en torno al libro, la formación de una ciudadanía crítica, participativa.

Exigimos por parte del ministerio respuesta y transparencia:

¿En base a qué criterios se construyó la lista de 1.014 títulos, año 2016?

¿Por qué para algunos se repitió la selección del año 2014 y para otros no?

¿En base a qué decidieron excluir 716 títulos de la primera lista y seleccionaron los 298?

¿En base a qué criterios sólo han seleccionado libros de autores extranjeros en el tramo mayor,  tres de los cuales del mismo autor?

¿Por qué no se respeta lo establecido en la Política Nacional de la Lectura y del Libro 2015 -2020, reduciendo la presencia del libro local en vez de aumentarla?

Firman la declaración:

Paulo Slachevsky, Presidente

Alejandra Stevenson, Vicepresidenta

María José Thomas, Secretaria

Mónica Tejos, Tesorera

Julio Silva, Director

Directorio Editores de Chile, asociación gremial de editores independientes, universitarios y autónomos.