Fidel Castro cumplió 90 años. El revolucionario cubano dejó tácitamente todos los espacios de poder que ostentaba el año 2006 cuando dio paso a su hermano, Raúl Castro, para encargarse del futuro de Cuba.

De ahí en más la isla comenzó un proceso de apertura que tiene como hito más importante el reinicio de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos en 2015, después de más de 50 años de congelamiento total.

La historia de Fidel Castro es larga. Desde 1959 cuando la revolución cubana se funda hasta estos días, en que aparece de vez en cuando ante la opinión pública para dar su parecer.

Pero sin duda uno de los legados que más se recuerdan de Fidel son sus extensos discursos, de los que hizo un arma retórica implacable sobre todo en los tiempos más álgidos de la Guerra Fría. Muchos de ellos los leyó en la ONU, estampando sus palabras en la historia y, como muy pocos, mostrando una posibilidad alternativa ante el imperante orden mundial.

1. 1960

La primera vez que Castro apareció por Estados Unidos para hablar en la ONU fue en 1960. Sólo un año después de haber logrado la Revolución, realizó un discurso fuertemente político frente a líderes de todo el mundo.

“Algunos pensarán que estamos muy disgustados por el trato que ha recibido la delegación cubana. No es así. Nosotros comprendemos perfectamente el porqué de las cosas. Por eso no estamos irritados ni nadie debe preocuparse de que Cuba pueda dejar de poner también su granito de arena en el esfuerzo para que el mundo se entienda. Eso sí, nosotros vamos a hablar claro“, dijo para comenzar su alocución.

Y así lo hizo. En esa histórica intervención Castro se tomó más de cuatro horas para hablar, adjudicándose el discurso más largo jamás oído en la Organización de Naciones Unidas. Y de esta forma lo concluyó:

“En consecuencia, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, proclama ante América” —y lo proclama aquí ante el mundo: El derecho de los campesinos a la tierra; el derecho del obrero al fruto de su trabajo; el derecho de los niños a la educación; el derecho de los enfermos a la asistencia médica y hospitalaria; el derecho de los jóvenes al trabajo; el derecho de los estudiantes a la enseñanza libre, experimental y científica; el derecho de los negros y los indios a la ‘dignidad plena del hombre’; el derecho de la mujer a la igualdad civil, social y política; el derecho del anciano a una vejez segura; el derecho de los intelectuales, artistas y científicos a luchar, con sus obras, por un mundo mejor; el derecho de los Estados a la nacionalización de los monopolios imperialistas, rescatando así las riquezas y recursos nacionales; el derecho de los países al comercio libre con todos los pueblos del mundo; el derecho de las naciones a su plena soberanía, el derecho de los pueblos a convertir sus fortalezas militares en escuelas, y armar a sus obreros” —porque en esto nosotros tenemos que ser armamentistas, en armar a nuestro pueblo para defendernos de los ataques imperialistas—, “campesinos, estudiantes, intelectuales, al negro, al indio, a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y explotados, para que defiendan, por sí mismos, sus derechos y sus destinos. Algunos querían conocer cuál era la línea del Gobierno Revolucionario de Cuba. Pues bien, ¡esta es nuestra línea!”, dijo en esa oportunidad.

Sólo un año después de esto, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower ordenó el cierre de las embajadas y terminó con las relaciones diplomáticas con la isla, que se restablecerían sólo 54 años después.

2. 1979

Cuando Castro volvió por segunda vez a la ONU el mundo vivía momentos complicados. El pánico por un enfrentamiento nuclear entre la Unión Soviética y Estados Unidos tenía a buena parte de los ciudadanos del planeta aterrorizados.

Sin embargo, para este discurso Castro llegó como representante de las 95 naciones agrupadas en la Sexta Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno del Movimiento de los Países No Alineados.

“La quinta esencia de la política de no alineamiento, de acuerdo con sus principios originales y carácter fundamental, lleva aparejada la lucha contra el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el apartheid, el racismo incluido el sionismo y cualquier forma de agresión, ocupación, dominación, injerencia o hegemonía extranjeras, así como la lucha contra las políticas de gran potencia o de bloques”, explicó.

“No he venido a hablar de Cuba. No vengo a exponer en el seno de esta Asamblea la denuncia de las agresiones de que ha sido víctima nuestro pequeño pero digno país durante 20 años. No vengo tampoco a herir con adjetivos innecesarios al vecino poderoso en su propia casa”, dijo en aquella oportunidad.

Si bien no fue tan extenso como su discurso predecesor, quedó en la historia como uno los más recordados por los seguidores de Fidel Castro. Aquí puedes ver un extracto.

3. 1995.

En su tercera visita a la Asamblea General la situación cubana era muy distinta. La Unión Soviética había caído unos años antes y Cuba carecía del subsidio económico que la potencia le aportaba por lo que pasaba por momentos económicos difíciles. Eso, sumado al bloqueo económico de Estados Unidos que, una vez más, denunció en este discurso.

Sin embargo sus palabras fueron breves, como no tenía acostumbrada a la ONU. Sin rubores, Castro comenzó su crítica alocución de esta manera:

“Hace medio siglo se crearon las Naciones Unidas, después de una monstruosa guerra en que se perdieron como promedio cada año, en sus momentos más intensos, 10 millones de vidas. Hoy 20 millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año de hambre y de enfermedades curables. Unos pueblos ricos tienen perspectivas de vida hasta 80 años, otros apenas alcanzan 40. Son miles de millones a los cuales se les cercena una parte de la vida. ¿Hasta cuándo debemos esperar para que cese esta matanza?”.

“Disminuyen los bosques, se envenena el aire y contaminan los ríos. Perecen incontables especies de plantas y animales. Se empobrecen los suelos. Se extienden antiguas y nuevas epidemias, mientras crece la población, multiplicando las legiones de los desposeídos.
¿Alcanzarán las próximas generaciones la tierra prometida hace medio siglo? ¿Cuántos son los centenares de millones que han muerto ya sin contemplarla? ¿Cuántas las víctimas de la opresión y el saqueo, de la pobreza, el hambre y la insalubridad? ¿Cuántos más tendrán que caer todavía?”, agregó.

4.2000.

En una visita donde primó el bajo perfil que mantuvo Castro en Estados Unidos, el mandamás de Cuba volvió a hablar ante las autoridades del mundo, en la Cumbre del Milenio organizada por la ONU.

Aún así, y como pocos líderes del mundo, Castro mantuvo su discurso crítico con las potencias mundiales y el sistema económico imperante, hablando del monopolio del poder por parte de los “tres decenas de países desarrollados y ricos (…) que se reúnen aquí con nosotros para ofrecernos más de las mismas recetas que han servido sólo para hacernos cada vez más pobres, más explotados y más dependientes”.

“No se habla siquiera de reformar radicalmente esta vetusta institución, nacida hace ya más de medio siglo, cuando sólo existían unos pocos países independientes, y convertirla en un órgano que represente verdaderamente los intereses de todos los pueblos del mundo sin que exista para nadie el irritante y antidemocrático derecho de veto”, espetó.

Fidel, con 90 años, está probablemente en los últimos momentos de su vida. Así él mismo lo dijo, con su acostumbrada habilidad para escribir y hablar, ante más de 1.300 delegados del Partido Comunista en La Habana en abril de 2016.

“Pronto voy a cumplir 90 años (…) Pronto seré como el resto. A todos nos llega nuestro turno”, dijo el exlíder cubano. “Tal vez esta sea una de las últimas veces que hable en esta sala”. 

Sin embargo agregó: “Las ideas comunistas permanecerán (…) Como la prueba de que en este planeta si usted trabaja duro y con dignidad podrá producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan”.