La noche del miércoles 10 de agosto comenzó a circular por WhatsApp una grabación en donde se podía escuchar a un hombre agrediendo a su pareja. Se trata de Matías Huerta, de 24 años, que tras hacerse públicas sus agresiones renunció a la UDI -donde presidía a las juventudes de su ciudad- y a su candidatura como concejal por Talca.

El audio hoy está siendo utilizado como prueba contra Huerta, quien ya tiene una demanda por amenazas en curso. El archivo original dura más de 30 minutos, pero los dos minutos y medio que circulan en redes sociales sirven para sacar a la luz que las agresiones de Huerta eran reiteradas (él mismo aclara que le va a pegar “de nuevo”). También, a través de las redes sociales se puede ver la tendencia a culpar a la mujer del maltrato, por aguantar o seguir ahí.

Sobre este hecho, El Desconcierto conversó con Paula Sáez, directora de la carrera de psicología en la Universidad Andrés Bello, con amplia experiencia en temas de violencia de género sobre las dificultades para romper los círculos de violencia, y cómo derribar la mentalidad en donde las mujeres son responsables hasta de su propio maltrato.

-La demanda contra Huerta es por amenazas, porque en Chile no se reconoce como Violencia Intrafamiliar (VIF) la violencia en el pololeo.
Es un tremendo problema, porque la VIF solo circunscribe los actos de violencia a la convivencia o el matrimonio. Un sinnúmero de mujeres quedan desprotegidas al no entrar en esta especificación tan restringida. Y en una cultura patriarcal, en donde existen relaciones de dominación por parte de los hombres, la violencia en el pololeo no es nada rara.

-El audio de Huerta evidencia que sus maltratos eran reiterados. En internet se pueden ver muchas reacciones culpando a la mujer por “aguantar” esas situaciones. ¿Por qué pasa eso?
Además del sistema legal, que es insuficiente para darle resguardo a las mujeres, la sociedad tienden a culpabilizarlas, porque no se entiende cómo operan los círculos de violencia. Es una dinámica en donde la mujer no siempre es consciente de lo que está pasando. Puede ser consciente de la agresión, pero tiende a justificarlo con argumentos como el amor, y lo termina naturalizando. También pasa lo que a mucha gente le pasó con las declaraciones de disculpa de Huerta: le creen, piensan que va a cambiar. Se dicen cosas como “Parece que le gusta que le peguen”,pero nunca es eso. La mujer está reducida a un sujeto de sumisión. Las estadísticas afirman que las mujeres demoran 7 años en denunciar las relaciones de violencia. Y muchas cuando denuncian son asesinadas. Tenemos una sociedad que tiende a aislar a las victimas de violencia, no a protegerlas.

-Que alguien de 24 años ataque a su pareja nos muestra que la educación no está avanzando por romper la cultura de la violencia
Vivimos en un país con una estructura patriarcal muy fuerte. Los roles sexuales del patriarcado son muy claros: las mujeres están ahí para atender al hombre, eso te lo inculcan desde tu más tierna infancia.

La violencia tiende a validarse en el anonimato

Para la psicóloga, la educación en materias de género resulta urgente. “Es necesario hacer un trabajo cultural que ayude a entender que es lo correcto o no en una relación sólo así podemos tener una cultura y un Estado que rompan con el círculo de violencia”, señala.

Otra de las posibilidades de ayudar a una mujer que está sufriendo violencia es el apoyo del círculo externo, plantea Paula. ¿El problema? Los agresores tienden aislar a sus víctimas. A través de violencia física, psicológica o manipulación económica -entre otras formas-, les impiden relacionarse con otras personas. Por eso, es muy importante no dejar nunca sola a una mujer que está siendo maltratada, y que las mismas mujeres traten de no perder sus redes.

-Son miles las mujeres que anonimamente sufren maltrato ¿Qué pasa cuando estos casos se hacen públicos?
“La violencia tiende a validarse en el anonimato. Esto lo viven las mujeres todos los días, en cifras abismantes” El caso de Nabilia, los casos de femicidio. En Latinoamérica la violencia ya está siendo una pandemia, estamos todas expuestas”

Para Sáez, que este caso se haya hecho público resulta importante. “Se está enfrentando a una sanción social que normalmente los agresores no enfrentan. Antes se aplicaban las funas, se hacían murales en las casas de los agresores. Que la gente lo sepa da cierta posibilidad de garantía a la mujer que sufre las agresiones“, finaliza.