El 2016 ha sido un año de hitos en la carrera de Javiera Mena. Con tres aplaudidos discos de estudio, una nominación al Grammy Latino y la venia constante de la crítica internacional, la cantautora dio un paso más hacia la masividad como el gran número nacional de esta edición del Festival de Viña del Mar. Junto con eso, sumará otro inédito logro a su ya exitosa trayectoria: a principios de septiembre tocará por primera vez en el Teatro Caupolicán, celebrando los diez años desde que comenzara oficialmente su carrera.

Justamente hace una década, en agosto del 2006, se lanzó “Esquemas Juveniles”, el disco con el que debutó a los 23 años como solista. Antes de eso había formado parte del extinto grupo Prissa, donde llevaba ya un par de años haciendo música, compartiéndola en internet y llegando a una cantidad de audífonos imposible de dimensionar.

Pero “Esquemas Juveniles” fue el verdadero comienzo de todo. Ocho de las diez canciones fueron compuestas y arregladas por ella, con la excepción de ‘Yo no te pido la luna’, cover de una canción popularizada por la mexicana Daniela Romo, y ‘Como siempre soñé’, cuya letra fue escrita por Sofía Oportot de Lulú Jam. En la grabación del disco -producido por Cristián Heyne, responsable de proyectos como Supernova o Stereo 3, entre otros-, Mena tocó gran parte de los instrumentos que en él se incluyeron.

Con un lesbianismo asumido con naturalidad desde el principio, Javiera sonó tanto en las radios como en los circuitos independientes. Su primera tocata, en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, empezó un camino que la llevó todos los escenarios imaginables, incluyendo plataformas vinculadas a la causa LGBT o la ya mencionada aparición en el Festival de Viña del Mar.

A raíz de su 10° aniversario, El Desconcierto conversó con cinco músicos chilenos con carreras simultáneas y posteriores al debut de Javiera Mena para que nos cuenten por qué “Esquemas Juveniles” es fundamental en la historia reciente de la música chilena.

Foto: Viviana Morales

Foto: Viviana Morales

Aparentemente contradictorios: los lugares de un pop desprejuiciado

En agosto del 2005, el sello independiente Quemasucabeza renacía tras un receso, estrenando “Panorama Neutral”, un compilado que congregaba a un grupo de artistas chilenos entre quienes se encontraban Congelador, Familea Miranda, Gepe y Javiera Mena.

Los acordes de ‘Sol de invierno’ fueron una pista de “Panorama Neutral”, un adelanto de lo que íbamos a escuchar un año después. Con su aparición en este compilado, Mena formó parte de un proceso que con la perspectiva de los años se ve casi como una declaración de principios: el nacimiento de lo que muchos llamaron “nuevo pop chileno”.

Daniel Riveros -más conocido como Gepe- trabajó en la realización de “Esquemas Juveniles” grabando algunas baterías, voces de apoyo y colaborando en ‘Sol de invierno’. Al observar el disco, destaca que se realizó desde el desprejuicio, Riveros cuenta que Javiera escuchaba Bach, Burt Bacharach, Violeta Parra, Fey o Madonna con la misma dedicación, explorando con esa misma apertura los sonidos que iba a incluir en el disco. “Resultó algo muy bonito de esa capacidad de ir a lugares aparentemente contradictorios, del mainstream a lo underground sin prejuicios”, señala.

Cuando Daniela Saldías -quien lleva una carrera solista con el nombre de “Dadalú” y es parte del grupo de rap Colectivo Etéreo- escuchó por primera vez el disco, encontró dos sonoridades que de inmediato le gustaron “era medio los Carpenters a ratos, pero en canciones como ‘Cuando hablamos’ había algo un poco Erasure”.

Mariana Montenegro del dúo Dënver -uno de los más importantes dentro del pop chileno independiente- recuerda que su primera aproximación al disco fue con ‘Yo no te pido la luna’. Junto a sus amigos estaban escuchando mucha música romántica antigua, obsesionados con la canción popularizada por Daniela Romo “ver que justo esa canción estaba ahí fue impresionante”, recuerda. Luego lo puso en su mp3 y no paró de escucharlo.

“Esquemas Juveniles” es un disco que evoca los sonidos cercanos de canciones románticas sonando en la radio del living de la casa familiar, o el ritmo de los sintetizadores para una generación que creció bailando electro pop. Gepe lo describe como una obsesión de buscar “la canción”, dedicándole mucho cariño a cada pieza. Con este disco se cumplen todas las expectativas que hay frente a un disco de pop: al ponerle play se pueden encontrar baladas para llorar y canciones para bailar.

La mezcla sutil y desprejuiciada es uno de los sellos de este disco: “lo que más me llamó la atención fue su profundo sentido de la autoría. Era un lenguaje nuevo”, cuenta el rapero Bronko Yotte, refiriéndose a la primera vez que escuchó el álbum, sintiendo un “guaracazo de belleza, curiosidad y nostalgia”. A esa nostalgia apela cuando destaca la frase “dejé de mentirte y justo de vas”, en ‘Sol de invierno’. “No usa un ‘cachái’ para reivindicar lo chileno o la juventud, sino que dice cosas como ese “justo”. Es tan lindo que evoca tanto con tan poco”, apunta.

Montenegro quedó impresionada con las armonías y melodías del disco. “Tenía una intención muy melódica, como de la música antigua. Encantaba a través de una musicalidad muy emocionante, no a través del ruido o la repetición, como ocurre en otros estilos”, opina.

Fanny Leona es vocalista de Playa Gótica, una de las bandas que destacan en la novísima generación de músicos que tocan pop. Cuando Fanny escuchó por primera vez “Esquemas Juveniles” iba en primero medio y estaba en plena adolescencia. Un amigo puso el disco en su computador y no pudo parar de escucharlo en toda la tarde: “nunca había escuchado un disco que me hiciera sentir tan acompañada”, cuenta. A partir de ese momento le dieron ganas de hacer música. La forma en que hablaba de primeros romances, amores no correspondidos y miedos adolescentes la marcó, haciéndola dimensionar todo lo que se podía transmitir a través de la música.

La palabra esquema evoca rigidez, otra de las contradicciones en las que se puede mover con comodidad Javiera Mena, al dedicarle su álbum debut a las primeras veces, en donde todas las estructuras se erigen desde la fragilidad. Para Gepe, el nombre del disco dice mucho: “Hablamos de una sensibilidad adolescente y de los esquemas de las canciones de amor. Está siempre apelando a los lugares comunes en el buen sentido”.

Foto: Gabriel Ebensperger / Gentileza Indice Virgen

Foto: Gabriel Ebensperger / Gentileza Indice Virgen

“Ayudó a que las nuevas generaciones le perdieran el miedo al pop”

Cuando Javiera Mena alucinó con Violeta Parra intentó cantar sola con un bombo. También hizo música electrónica y un folk indie minimalista, tocó distintos instrumentos y descargó programas para componer. Transitó y se llenó de sonidos que en su caso al menos pueden resumirse en una máxima: todos los caminos llevan al pop. “Fue la primera vez que se grabó un disco así, con los medios e infraestructura de la música independiente, pero con un sonido puramente pop”, afirma Gepe.

Cuando se lanzó “Esquemas Juveniles”, las grandes discográficas estaban en retirada e internet se consolidaba como la tribuna de quienes quisieran mostrar su música. “Es el primer disco famoso de alguien que venía del mundo independiente. Llevaba mil años tocando, en tocatas chicas”, opina Dadalú. “Reconozco en el gesto de ese disco algo muy importante -cuenta Bronko Yotte-. Los grandes sellos se habían caído y Javiera Mena fue de las primeras personas que vio eso como una oportunidad de independencia en todo el sentido de la palabra”.

La revolución de Javiera Mena en este álbum se aleja de los quiebres disruptivos. Aunque la Revista Cosas en 2014 la puso en portada diciendo “Me gustan las mujeres”, Mena jamás hizo intentos por esconder su lesbianismo. En el amor las mujeres eran su inspiración y no pensaba ocultarlo ni en su vida ni al hacer canciones. Algo así se puede ver en el video de ‘Esquemas Juveniles’ en donde por primera vez en un videoclip se mostraba el amor lésbico, cuando una Javiera con los ojos delineados, la cara más redonda y apariencia adolescente, pasa el recreo mirando a la niña que le gusta.

Otra revolución fue hacer pop, algo que en esos años Chile miraba desde el prejuicio. Para graficar eso, Mariana Montenegro cuenta que con los años se enteró de que la banda Supernova, compuesta solo por mujeres, lo había pasado muy mal con ese estilo en los ‘90: “las trataban mal, pensaba que eran huecas por la música que tocaban, que era muy bacán -comenta- este disco ayudó a que las nuevas generaciones vencieran el miedo al pop”. Además, hace énfasis en lo poderoso que fue ver a una mujer que componía, cantaba y dirigía su banda abrirse espacio en un mundo que hasta hoy es dominado por los hombres. Fanny Leona concuerda: “Siempre he sentido que la Javiera es como una hermana mayor para las generaciones menores de mujeres que hacemos música”.

Este mes Javiera Mena celebra sus diez años de carrera. Para Gepe, el sentimiento de llegar a ese momento estaba en la canción ‘Al siguiente nivel’. “Las generaciones de músicos intentamos sobrevivir, y en la generación que compartimos con la Javiera lo hemos logrado. Esa canción habla un poco de eso, de la suerte y de las ganas de pasar etapas”, explica. O como lo diría ella: “va con la dirección de mi generación /que va a pasar al siguiente nivel”.

Escucha acá el disco completo: