La movilización rinde frutos. Esa parece ser la moraleja que está dejando el caso de Belén, la joven de la provincia de Tucumán en Argentina que llevaba más de dos años presa (y una condena de otros seis por cumplir) por sufrir de un aborto espontáneo. 

Después meses de presión mediática, internacional y en las calles -con una masiva movilización por su libertad el viernes pasado en todo el país-, esta tarde la Corte Suprema de Tucumán ordenó la liberación de la mujer de 27 años, que desde que entró al hospital hace 2 años no ha vuelto a su casa, según informó La Gaceta de Tucumán.

Condenada por homicidio agravado en un caso repleto de irregularidades y vacíos, finalmente el máximo tribunal de la provincia argentina determinó la liberación efectiva de Belén. Sin embargo, el fallo establece que la causa deberá volver a la Cámara Penal. Es decir que pese a su liberación, la causa aún no es anulada por completo.

La abogada de Belén, Soledad Deza, declaró a la agencia Télam que la joven “se puso a llorar cuando le conté. Estaba sorprendida, no lo podía creer”.