Chile llevó sólo 32 deportistas a Rio de Janeiro. Aunque esto pueda parecer una cifra bajísima en comparación con otros países, es la realidad de un país que no ha desarrollado de buena manera las políticas deportivas en las últimas décadas.

Hay varios temas cruzados pero uno de ellos es clave: el aporte del Estado al deporte nacional y a sus atletas. Conocidas con las historias en que incluso empresarios como Leonardo Farkas han financiado, en parte, intentonas olímpicas, como la de Tomás González para Londres 2012.

En esa línea, el usuario de Facebook Nacho Vigoroux, publicó con indignación una carta en la que expone sobre los malos resultados del deporte chileno en las citas olímpicas y cómo pesa el tema de clase en esta discusión.

El cabro pobre en Chile, si es bueno pa correr, o saltar, lo único que le queda es el fútbol. El resto, olvídese. El cabro con lucas, que va en colegio de renombre, si lo cachan talentoso para algún deporte en particular, primero, es descubierto por ese centro educacional. “Tiene aptitudes” dirá algún profe, y le acercarán al deporte que aspira, sin mucho problema, y segundo, sus papás, si tienen lucas, podrán auspiciar tranquilamente la difícil etapa de formación, comprando desde las zapatillas a los implementos del deporte que se les ocurra”, escribió.

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