Este miércoles, el ministro en vista Mario Carroza dictó condena contra siete militares en retiro, en el marco del denominado caso Pisagua, consistente en el secuestro de los prisioneros políticos Michel Nash Saez, Jesús Cañas Cañas y Juan Jiménez Vidal y los homicidio calificados de Marcelo Guzmán Fuentes, Juan Calderón Villalón, Luis Lizardi Lizardi, Julio Cabezas Gacitúa, Julio Córdova Croxato, Mario Morris Barrios, Humberto Lizardi Flores y Juan Valencia Hinojosa.

Carroza condenó a los exmilitares Sergio Benavides Villarreal y Manuel Vega Collado a la pena de presidio perpetuo por su responsabilidad como autores de los 3 delitos de secuestros calificados y los 8 delitos de homicidio calificado. Además, Roberto Ampuero Alarcón, Gabriel Guerrero Reeve, Sergio Figueroa López y Arturo Contador Rosales fueron condenados a la pena de 15 años y un día de presidio por su responsabilidad en los tres delitos de secuestros calificados y los homicidios calificados de las víctimas Marcelo Guzmán Fuentes, Juan Calderón Villalón y Luis Lizardi Lizardi.

Además Miguel Aguirre Álvarez fue condenado a la pena de 10 años y un día de  presidio por su responsabilidad en los tres casos de secuestros calificados, cometidos a partir del 29 de septiembre de 1973. El fiscal militar de la época, Mario Acuña Riquelme, quien orientó los crímenes, no alcanzó a ser condenado puesto que falleció en junio del 2000, sin haber recibido pena alguna.

Varias de las víctimas de estos crímenes de lesa humanidad se habían presentado voluntariamente ante las autoridades en septiembre de 1973. Ese fue el caso del juez Julio Cabezas, quien fuera Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado de Iquique, o el conscripto Michel Nash Sáez, quien con sólo 19 años se negó a seguir participando de allanamientos y actos represivos, siendo detenidos.