Omran Daqneesh es un niño de cinco años. Vivía en la ciudad de Aleppo, en Siria, en un barrio dominado por los rebeldes al gobierno de Bashar Al Assad. 

Su imagen se ha convertido por estas horas en el icono de la brutal y despiadada guerra que se desarrolla en su país y particularmente en su ciudad, con enfrentamientos constantes entre el ejército de Bashar Al Assad, los rebeldes y el ejército ruso.

El niño, casi por milagro sobrevivió, pero su rostro es testigo del terror.

No llora ni grita. Estupefacto en una ambulancia se toca el rostro y las manos llenas de sangre y al menos se da cuenta que está vivo. También lo están sus tres hermanos, su padre y su madre, para su suerte.

La fotografía del momento fue captada por el fotoperiodista Mahmoud Raslan y el video fue filmado por el medio activista Aleppo Media Center. Según el fotógrafo tuvieron que sacar a la familia sobreviviente pasándolos de un balcón a otro. Antes de que le llegara a los brazos el pequeño Omran vio al menos tres cuerpos sin vida. 

“Pusimos a los más pequeños de inmediato juntos en la ambulancia, pero la niña de once años años esperó a que su madre fuese rescatada. Tenía un tobillo atrapado bajo los escombros”, consignó Clarín.

El menor, tras ser atendido en un hospital de la zona, fue dado de alta. Sin embargo la situación de los médicos y el servicio de salud en la ciudad es paupérrima. Según se ha conocido, los médicos deben utilizar nombres en clave o chapas pues han sido víctimas sistemáticas de ataques aéreos por parte del régimen de Al Assad.

Las cifras del horror

La guerra civil en Siria ha dejado miles de muertos. Según datos de principios de 2016 del Observatorio Sirio de Derechos Humanos los muertos son 366.000 en cinco años de conflicto. El país ha perdido el 15% de su población y según la ONU, su esperanza de vida ha caído de los 75 años a los 55. 

Pero el drama no se acaba ahí. La cifra de desplazados es terrible. Son 6,6 millones de seres humanos los que se han movido dentro del país. Y en relación a la migración a otros territorios, pasaron a ser el segundo país del mundo con mayor cantidad de población refugiada, después de Palestina.

Específicamente son 4,8  millones de personas los que han huido y de ellos el 80% son mujeres y niños.