El rechazo de la ciudadanía al sistema de AFP es mayoritario, la crisis del sistema ya está instalada y, a semejanza con lo ocurrido en las movilizaciones estudiantiles, hoy resulta obligación de todo candidato que se precie de tal, definir una postura sobre el tema que ya es parte de la agenda y llegó para quedarse.

En este contexto, la propuesta expresada por la presidenta está lejos de bastar a las demandas de la ciudadanía, ya que los supuestos beneficios de estas se verían reflejadas en las próximas generaciones. No obstante, los chilenos que hoy están jubilando requieren de una solución inmediata, así como también las capas medias, las que no son favorecidas en su justa medida por la propuesta de la presidenta. A modo de ejemplo, un trabajador que percibe un salario promedio de $800 mil pesos jubila con una pensión de $300 mil pesos, no siendo beneficiados por el Aporte Solidario. Entonces la incertidumbre se mantiene: ¿Quién administrará el nuevo sistema de Pilar de Ahorro Colectivo propuesto por la presidenta? ¿A quienes beneficiará? La iniciativa indica que las pensiones mejorarán, ¿pero cuánto? ¿Será la Súperintendencia de Bancos y de la de las AFP las que seguirán determinando las perfectivas de vida y no el INE, distorsionando la realidad?

Sin embargo, si algo se debe destacar de la propuesta es el instaurar un aporte patronal, valorado como parte de un sistema tripartito (trabajador, estado, empresa), aunque por ahora sólo terminará siendo cargo de las Pymes ya que el gran empresariado recibirá de vuelta lo aportado mediante sus inversiones en las propias AFP. Negocio redondo.

A pesar de eso creemos que la presidenta tiene una gran oportunidad. Ella entiende que el causante de este desastre es un sistema fracasado, impuesto por la dictadura para inyectar capital a los grandes grupos económicos vía la entrega del único patrimonio que mantenían los trabajadores: sus fondos previsionales. Y por tanto la presidenta sabe que la solución de fondo es terminar con la institución creada para aquello: las AFP. Hoy cuenta con el respaldo de la mayoría en esta materia, de esa mayoría que en algún minuto fue su aliada y que hoy puede recuperar para la continuidad de un proyecto político transformador. Dar una señal clara al respecto, no sólo significa que nuestros adultos mayores dejen de limpiar las plazas y barrer las calles para no vivir en la plena miseria, sino que reconciliarse con la confianza que requiere para avanzar hacia el prometido fin de la transición. El balón está frente al arco, juegue.