Nelson Pizarro, presidente de CODELCO, la minera de propiedad estatal, ha manifestado en el seminario “Aporte de la Minería al Desarrollo de Chile” que “no hay un puto peso”. Inmediatamente ha salido el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, a apoyar sus palabras.

No son declaraciones inocentes, sino que se enmarcan en una perspectiva neoliberal, en un enfoque de apropiación privada de las rentas del cobre y de restricción del papel del Estado en la economía.

Si bien es cierto que los precios del cobre han bajado en los últimos años en el mercado internacional ¿qué hizo el Estado durante los años de bonanza para cuando llegaran las vacas flacas? ¿Eliminó las cláusulas de invariabilidad tributaria que blindan las utilidades de las multinacionales? ¿Destinó los ingresos del cobre a completar el ciclo productivo construyendo fundiciones y refinerías para darle valor agregado? ¿o a financiar el desarrollo social del país, aumentando la inversión pública y generando un potente mercado interno? No, no hizo nada de eso. Y no olvidemos que acá las responsabilidades son políticas, y afectan tanto a la Concertación como a la derecha.

En cuanto a los problemas específicos por los que atraviesa actualmente CODELCO, estos tienen que ver con la mala planificación, los retrasos, la ineficiencia, la corrupción, la falta de fiscalización y la baja inversión. No tienen que ver con sus trabajadores ni con que sea una empresa estatal, sino que son consecuencia directa de la colusión de las autoridades estatales con las grandes empresas que operan en el sector. CODELCO es una piedra en el zapato para ellas y por eso quieren rematarla, abriendo el camino para su privatización total.

CODELCO debe ser 100% pública, y eso no pasa sólo por la propiedad de sus activos, sino por el papel que juegue, por la orientación que le imprima a su desempeño. CODELCO debe jugar un rol de primer orden, de liderazgo en el sector. No debe rematarse, sino ampliar su participación en el rubro, y para ello el Congreso debe eliminar las trabas legales que existen actualmente a su financiación.

Es importante, en ese proceso, que quienes la dirijan no sean, como Pizarro, gerentes vinculados a sus competidores privados (en su caso, principalmente con Luksic) y que piensan en el momento de volver a ellos y cobrar los favores prestados.

La solución de fondo no está en ajustar los sueldos de los gerentes (aunque desde luego sería más justo que su propuesta de reducir las remuneraciones de los trabajadores de cuello azul y cuello blanco), sino en caminar hacia un Nuevo Modelo de Desarrollo en que la soberanía sobre el cobre y otros recursos estratégicos del país juegue un rol central en la transición hacia una economía más diversificada, avanzada, justa y sostenible.

Contrariamente a lo que dicen voces interesadas como la de Pizarro, a pesar de la bajada del precio (que no es tan trágica como la que quieren presentar, sino una vuelta a los valores de hace años después de una etapa de subida enorme por la demanda china) sigue habiendo muchos pesos en el cobre, la clave es emplearlos en beneficio de Chile y no de una minoría.

Para ello hay 10 puntos sobre los que debemos avanzar como país:

1-          Garantizar la financiación de CODELCO y eliminar las trabas legales que lo impiden

2-          Dar pasos firmes para recuperar el control por parte de CODELCO del 70% del cobre actualmente en manos de grandes grupos económicos

3-          Legislar para evitar que ejecutivos puedan pasar de CODELCO a las multinacionales y garantizar así que con su labor sirvan a Chile y no a particulares.

4-          Integrar a planta a las decenas de miles de subcontratados que se desempeñan en la minería del cobre. A igual trabajo, igual sueldo y condiciones laborales.

5-          Poner fin al Decreto-Ley 600 de inversiones que es una carta blanca para el saqueo

6-          Instalar Mesas Sociales de carácter resolutivo y vinculante para el equilibrio de la producción minera con la agropecuaria y el bienestar de las comunidades. El impacto socioambiental de la actividad minera no puede seguir siendo una externalidad que apenas se tenga en cuenta.

7-          Destinar una parte de los beneficios del cobre para financiar los servicios públicos y el desarrollo social e integral de Chile y otra para el desarrollo integral de las comunidades de los territorios en que se extrae.

8-          Fomentar la Investigación, Desarrollo e Innovación en esta área, mejorando la ligazón de los centros universitarios con este sector estratégico para el país.

9-          Impulsar fundiciones y refinerías como primer paso para la instalación de una industria que complete todo el ciclo del cobre, dándole valor agregado.

10-        Reducir la dependencia del cobre diversificando la matriz productiva del país.


Militante de Izquierda Libertaria