A la indagatoria que enfrenta el exalcalde RN Pedro Sabat por presunto fraude al fisco, enriquecimiento ilícito y negociación incompatible por la adjudicación de la licitación de basura en Ñuñoa, se suman otros antecedentes -publicados por The Clinic– vinculados a personas cercanas a él en el municipio y que ensucian cada día más su “legado”.

Como ya se conocía, en abril de este año, Sabat logró vender dos propiedades en casi 2.000 millones de pesos, cuando estaban avaluados en no más de $300 millones. El millonario negocio se facilitó gracias a que durante su administración se firmaron los anteproyectos de edificación, tal como publicó The Clinic hace algunos meses.

Sin embargo, hay más problemas. Y todos relacionados con funcionarios ligados a Sabat en la comuna donde fue señor y rey durante décadas.

Es el caso de Marcial Araya, hombre muy cercano al exalcalde, que protagonizó una oscura movida con la que se aseguró una buena cantidad de dinero antes de salir de la Municipalidad.

El mismo día en que presentó su renuncia, hizo un contrato de trabajo para él en la Corporación Municipal de Desarrollo Social de Ñuñoa trabajando simultáneamente como Director de Administración y Finanzas. Sumado al doble contrato por lo que percibía dos sueldos, dejó amarrada una excesiva indemnización de 27 millones de pesos, a todo evento, y que firmó Axel Müller, otro funcionario cercano a Pedro Sabat.

Por si fuera poco, según publica la revista, contrató a su esposa a través de una sociedad para prestar servicios a la municipalidad con el mismo Araya como “árbitro”. El contrato le habría generado a su pareja 38 millones de pesos.

Aunque parezca increíble, ahí no acaban las irregularidades. Pues un amigo del hijo del exalcalde, Alain Goffard, también enfrenta cuestionamientos por trabajar paralelamente en la Municipalidad mientras habilitaba locales comerciales en avenida Holanda, en la comuna.

Actualmente estas aristas estarían siendo investigada por la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente.