Salario digno, salario mínimo digno, pensión digna, palabrería que deambula entre las bocas de políticos y de nosotros actores ciudadanos

Ni por ventura nos referimos a digno como aquello: “Que permite vivir, mantenerse con dignidad”, entendida dignidad en su acepción más noble, extraída de la diccionariolandia, como “Excelencia”.

Fundamentalmente, cuando hablamos de vivir con una pensión digna, estamos diciendo que ojalá a quien la recibe le alcance para: techo, transporte, comida, salud (que la calidad queda en suspenso). También como buenos “progres” consideramos, obviamente, el derecho al ocio, un ocio que debe ser, al menos, derecho a una parrillada, a sentarse en un parque, elevar un volantín, porque ir al Cirque du Soleil, a Lollapalozza, al teatro, con el alto costo de sus entradas es una patudez, no esperará la/el pensionado que sino pudo ir con el sueldo que ganaba por qué lo podría hacer hoy con la pensión. “Sueldos bajos pensiones bajas” ¿verdad?, evidente. No se quejen, hay muchas cosas que son gratis, carnavales, teatro callejero, cosas hermosas y cultas.

Hay algo de fácil olvidanza, el “derecho a decidir”, es diferente al “derecho a elegir”. El ocio también terminó siendo un bien de consumo.

Datos para amojonar:

$257.500 de sueldo mínimo.

Pensión Básica Solidaria de Vejez, considerada como un beneficio:

“Monto del beneficio a partir del 1 de julio de 2016: $93.543 mensuales.” (www.spensiones.cl)

AFP: “El sistema de ahorro privado forzoso (capitalización individual) actualmente paga 1.120.000 pensiones de vejez, invalidez y sobrevivencia, cuyo monto promedio apenas es de $205.000 y con el aporte previsional solidario del Estado llega a $219.000.” (Fundación Sol)

“Las 336.000 pensiones de Vejez Edad que pagan las AFP –retiro programado–, el 91% se encuentra “por debajo” de los $156.000” (Fundación Sol)

“50% trabajadores gana menos de $340.000” (Fundación Sol)

Foto: Kena Lorenzini

Foto: Kena Lorenzini

De tanto enunciarse pensiones dignas, salarios dignos, terminamos escuchando, pensiones de caridad, sueldos de caridad, y como dijo el abducido Padre Hurtado “La caridad empieza donde termina la justicia”, y es en este piélago de abuso e inequidad donde nos hemos adaptado para vivir. El marco es un sistema económico: neoliberal, economía “social” de mercado, libremercado, que tiene logros tan feroces como que la colusión no tenga punición, como que en realidad lucrar con la educación para algunos “socialistas” pasó a ser un mal menor, en que los sobreprecios de medicamentos sean de un 200% (ejemplos inocuos) ….en definitiva que el mercado sea “el sujeto” al cual el Estado deba proteger, promover, y cuidar que sus derechos sean respetados, es decir los “derechos del mercado” se ubicaron por sobre los “derechos humanos”. En Chile el ser humano no es el centro para el Estado, lo es el mercado y a éste se debe. Nueva Constitución.

Hemos llegado hasta aquí, “al centro de la injusticia” a través de un largo camino, y es por ello que no es llegar y cambiar toda esta inequidad de un día para otro, no porque no se deba acabar con eso de que quienes dominan el mercado lucren a costa de la explotación del trabajo y de las necesidades básicas de las personas, de las obligaciones del Estado, de la depredación de los recursos naturales, sino que estamos en serias dificultades ya que la ideología cultural neoliberal ha logrado que la gran mayoría de las personas estemos asustadas las unas de las otras. Convencidas de que en cualquier esquina: vecinal, educacional, comercial, política, hay otra dispuesta a engañarte, a quitarte algo, y que si te proponen una cosa para mejorar tu vida , nuestra vida, seguro segurito es una trampa. La vocería de esta ideología neoliberal  ha sido realizada por la clase política que se identifica con el centro y la derecha quienes, irresponsablemente, han destruido nuestros lazos sin sopesar las consecuencias a futuro, de una banalidad que no posibilita comparaciones, una banalidad muy de estirpe chilena, engreída, aislada del resto del mundo.

Sembrando el miedo, la desconfianza, diseminando el individualismo. Con frases chantajistas induciendo a creer que la educación gratuita perjudicará a las personas, o que otorgar más derechos a la clase trabajadora va a dañar a las personas, como si nosotras, las personas, no fuéramos esos estudiantes o quienes pagamos esas colegiaturas, o no fuéramos esas y esos trabajadores. Grosero. Sin embargo es sencillo para el mercado que con su principal arma, el endeudamiento, tenga tanto éxito con sus vocerías, y es lamentable que estas sean ejercidas por quienes son representantes de un poder del Estado, letanías voceadas por quienes deberían tener como prioridad, por su mandato, velar por nuestros derechos, por nuestro buen vivir. Nueva Constitución.

Necesitamos nuevas voces, que sean nuestras voces, íntegras, éticas, precisamos un nuevo parlamento, nuevas autoridades comprometidas con nosotras/os, que pongan como centro de su quehacer a las chilenas y chilenos, a las personas migrantes, a las personas de los pueblos originarios, con toda su complejidad de vidas, a todas, a todos, a todes quienes habitamos Chile o tenemos raíz por acá.

Pensiones de excelencia, pensiones dignas, sueldos dignos, sueldos de excelencia.

No + AFP  /  Nueva Constitución


Fotógrafa, Psicóloga, Feminista. @kenaLorenziniL