Desde la tribuna marquesina cuelgan cuatro lienzos: “Villanos freestyle norte”, “Villanos freestyle sur”, “Villanos freestyle: La fiesta es de nosotros” y el principal y más grande: “Aguante la cumbia loka”. Otras dos telas gigantes, que se deslizan desde lo alto y cubren un espectro de la cancha, también hacen referencia al fan club oficial de la agrupación. En el sector general del recinto flamean banderas, vuelan globos y el mar humano salta todo junto al mismo tiempo. En el escenario, en tanto, los ocho músicos interpretan ‘La fiesta es de nosotros’, el primer tema de la noche, y Max Vivar (32) canta, pero el coro del público supera con creces los decibeles del micrófono de quien es vocalista, compositor y director musical de la agrupación. Es el Teatro Cariola de Santiago, pero parece como si fuera el Luna Park de Buenos Aires.

La noche del 26 de agosto fue el punto cúlmine de una semana inolvidable en la historia de Villa Cariño, uno de los proyectos más exitosos de la llamada “nueva cumbia chilena”. El lunes 22 se convirtieron en trending topic a nivel nacional gracias a ‘Antes que tú me mueras’, el videoclip con que homenajearon las masivas marchas contra las AFP que congregaron a millones de chilenos a lo largo del país. Luego, el fin de semana, celebraron el aniversario de la primera vez que estrenaron en vivo canciones de ‘Terapia Intensiva’ (2009), su álbum debut. Exactos ocho años después, Villa Cariño repletó el Cariola para presentar un adelanto de ‘Despertar’ (2016), su cuarto trabajo de estudio.

Un par de días antes, en las oficinas del sello Plaza Independencia, parte de la banda adelantó lo que sería el show en el recinto de San Diego: un repaso por sus más grandes éxitos, canciones de estreno e invitados sorpresa de Inti Illimani, Guachupé, la Moral Distraída y Noche de Brujas. Yamil Salah (31, tecladista), Vicente “Rucio” Siriani (32, guitarrista), Gabriel “Negro” Duque (30, huirista) y Max Vivar tomaron té con El Desconcierto y conversaron largo y tendido de la actualidad política y social, de su fulminante trayectoria y de los cambios que han sufrido a lo largo de estos ocho años de ininterrumpida carrera. “Este cuarto disco viene muy maduro, se tomó su tiempo en salir porque lo hemos trabajado harto y trae muchas experiencias de todo este tiempo, de muchos cambios que ha pasado Villa Cariño”, cuenta el Rucio Siriani.

Cambios que incluso se denotan en el sonido de la banda. Desde que se les asoció como parte de la nueva cumbia chilena han experimentado en géneros tan disímiles como los boleros, el funk e incluso en el house y el pop que raya en lo electrónico. ¿Cómo se definen hoy musicalmente?

MV: “Nosotros nacimos cuando estaba partiendo esto que los medios le pusieron ‘nueva cumbia chilena’, que ya está como obsoleto eso. En su momento todas las bandas de ese género se ponían una etiqueta: los Chorizo Salvaje eran ‘la cumbia choriza’, Juanafe eran ‘afrorumbachilenera’, Santa Feria se denominaron ‘cumbia casera’ y nosotros no teníamos etiqueta. Un poco para reírnos de la situación, como todos tenían una, nosotros nos pusimos ‘cumbia social melodramática romántica’. Después aquí mismo, unos uruguayos que dirigen el sello, nos dijeron ‘ustedes son distintos, es una cumbia personal’ y ahí nos pusimos cumbia personal. Luego, en una canción de las más populares que tenemos (‘Para dormir contigo otra vez’), hay un grito que dice ‘aquí llegó de nuevo, canta, que esto es la Villa Cariño, aguante la cumbia loca’ y quedó ‘cumbia loca’ por siempre. Y si bien cumbia loca no es un estilo, te dice que nosotros sí podemos hacer cumbias, pero también otros estilos si queremos. Nos gusta sorprender, nos gusta que se enojen también los que les gusta la cumbia. Hace poco sacamos un tema que se llama ‘Quieres o no’ que es un Tribal Monterrey, como la canción ‘Inténtalo’ de 3BallMTY, cosa que el cumbiero talibán no perdona”.

¿Se enojaron sus fans por esa canción?

MV: “Nos dijeron ‘esta hueá ya no es Villa Cariño’ y nosotros nos miramos y dijimos ‘pero si somos nosotros’ (risas). Lo más divertido, cuando nos dimos cuenta, que una semana después sacamos un tema clásico de cumbia y el primer comentario en los videos de YouTube fue ‘esta sí, po’, haciéndote mierda por la otra y diciéndote ‘yo sabía que no estaban tan perdidos'”.

¿Y cómo se enfrentan a esas diferentes expectativas que ustedes proyectan en su público?

MV: “Nosotros intentamos plasmar todo lo que es este lugar ficticio que es Villa Cariño, que es como si fuera un Macondo, y ese Macondo es nuestro Chile. Entonces sacamos ‘Quieres o no’, que es un tribal, que habla de ‘si te llamé a las 5 de la mañana, no fue pa preguntarte cómo estái’, tiene ‘No vuelvas más’ que es una cumbia muy romántica, muy de la esencia villana del primer disco. Seguimos tocando ‘Vida de otra vida’ que habla de la memoria histórica, del no olvidar y con la cual hemos podido trabajar al lado de familias de detenidos desaparecidos. Ahí dijimos ‘puta, cómo ordenamos todo esto’ y decimos finalmente no ordenarlo más. Y ahí apareció otra denominación: ‘cumbia camaleónica'”.

“Cumbia camaleónica”, qué buen concepto.

MV: “Cuando estuvimos en México hace poco fuimos a un matinal en la televisión. Los mexicanos que trabajan en TV son muy cultos, dominan muchos conceptos. Entonces aparece el locutor, que era como una especie de Pato Frez pero no tan poco feliz como el Pato Frez (risas). Ellos se toman la molestia de escuchar el disco antes e investigar sobre la banda, son medios serios, como El Desconcierto (risas) y el locutor nos dice: son muy eclécticos. Y ahí nació cumbia ecléctica”.

Igual ese es el sello que tiene su banda y que se diferencia de las otras bandas de cumbia.

MV: “Villa Cariño hace cumbia romántica, pero canta también de todo lo que estamos viendo que ocurre. Pero hacer un disco solamente de eso sería irreal porque vamos a la marcha, sí, pero luego eventualmente tu polola te patea y en la noche vái a querer salir a carretear con tus amigos. Una cosa no te deja exenta de la otra”.

YS: “Y al otro día vái a estar triste con caña y ahí va a haber culpa”.

MV: “Claro, y ahí nace otra canción. Tratamos de abordar esa cotidianeidad con los ojos bien abiertos, porque además nuestro público ya es de todas las edades. No podríamos cantar de una sola cosa ni hacer solo un tipo de música. Hicimos una canción que se llama ‘Para mis hermanos’ que habla de un atrapamiento moral, pero que notamos que no podría ser una cumbia porque no pegaría, entonces la hicimos como una especia de house-electrónico-latino. Es bonito no sentir temor a innovar”.

Los orígenes de Villa Cariño se remontan a Illari, un proyecto de folclor latinoamericano inspirado en Inti Illimani que existía desde el 2001 y que, por decisión de sus propios miembros, el 2008 dio un repentino giro hacia la cumbia de inspiración villera argentina. Se sumaron tres integrantes a la alineación y se cambiaron el nombre a Villa Cariño, compusieron sufridas canciones bailables y grabaron ‘Terapia Intensiva’.

Desde ahí, su crecimiento fue explosivo. El 2010 lanzaron ’15ñero’ y luego el aclamado ‘La Fiesta es de Nosotros’ (2013), disco que los hizo acreedores de un premio Altazor. Con ese derrotero a cuestas, el noneto ha adquirido un fiato producto de casi una década ininterrumpida de trabajo y que fluye gracias a una estructura interna clara y definida: Vivar, como director musical, es el encargado de la composición y la escritura de canciones, las cuales lleva terminadas al estudio. A los otros ocho músicos del proyecto les corresponde trabajar en sus respectivos arreglos, los cuales Max supervisará y trabajará en conjunto con ellos hasta dar con una canción terminada.

¿Con qué instrumento compones, Max: con guitarra, con sintetizadores o en el computador?

MV: “Con un teclado. No soy pianista, pero me imagino como sonaría. La guitarra también la ocupo. Las letras las escribo directamente en computador”.

¿Cómo es la democracia interna del grupo? Me tinca que Max es medio dictador. 

GD: “(Risas) Cada uno en su rol. Max es el director musical, entonces todo pasa por él”.

MV: “No es muy difícil para nosotros hacer todo. Todos tenemos formación académica de música, entonces cuando empezamos a hacer los arreglos todo es muy intuitivo. Si se establece que una canción será una cumbia, el baterista ya sabe todo los patrones que hacer porque es un profesional. Finalmente lo que corto yo es el hilar fino, los arreglos finales más que nada. Entre todos nos entendemos, hablamos el mismo idioma, hay entendimiento”.

VS: “Ponte cuando yo hago la guitarra base y vamos a trabajar una cumbia, yo ya tengo 3 ó 4 maneras de tocar ese acompañamiento, porque son fórmulas que ya están ultra sabidas. A nuestro percusionista le podí pedir que toque cualquier ritmo y lo hace. Y cualquiera de la banda. Es un proceso muy fluido”.

Que se acabe el Chile de Pinochet

En la marquesina del Cariola flamea una bandera que dice “NO + AFP”. Los “villanos”, el fan club oficial, la prepararon especialmente porque este sería el primer show donde la tocarían en vivo desde su estreno. Aún no pasaba una semana desde que la noche del 21 de agosto -el mismo día de la movilización más masiva desde el retorno de la democracia- Villa Cariño liberara en YouTube el videoclip de ‘Antes que tú te mueras’. La canción -segundo adelanto de ‘Historia de amor’- fue un éxito inmediato: fue altamente viralizada en Facebook y en Twitter, no hubo medio digital que no hiciera noticia de la canción y el periodista Richard Sandoval escribió una columna en Noesnalaferia titulada con el nombre de la canción.

¿Habían sido trending topic antes?

MV: “La verdad es que sí (risas), pero hace tiempo que no. Una vez lo fuimos cuando tocamos en el programa Mentiras Verdaderas, cuando lo conducía Eduardo Fuentes. También el año pasado, en el Festival de Antofagasta. Las veces que nos hemos atrevido a decir algo somos TT”.

¿Cuándo se les ocurrió hacer una canción contra el sistema de pensiones? ¿Fue después de la primera marcha NO + AFP o antes?

GD: “Lo empezamos a planear más o menos como hace un año”.

¡¿En serio?! ¿Y coincidió justo con el estallido del descontento contra las AFP? ¿Así, magicamente?

MV: “La hicimos coincidir. Estábamos esperando también que estallara el asunto. Lo hicimos porque, de cierta forma, nosotros con la música que hacemos también alimentamos el pan y circo. El entretenimiento también lo hace y dijimos ‘bueno, si somos Villa Cariño y si decimos que hablamos de este tipo de cosas, hay que hacerlo’. Tenemos que hacernos cargo de esa tribuna que tenemos y que varios artistas así lo hacen. Ana Tijoux lo hizo con ‘Shock’, Portavoz lo hace todo el rato y, por lo mismo, decidimos hacer esta canción en un contexto real, en el de las dos marchas”.

Las imágenes son sólo de la marcha del 24 de junio, ¿no?

YS: “No, son de las dos, hicimos las imágenes en ambas marchas”.

¿Y cómo editaron tan rápido? El video salió el mismo día de la marcha del 21 de agosto.

GD: “Es que ya estaba casi todo montado. Sólo le agregamos las imágenes de la segunda y lo tiramos”.

¿A ustedes les fluye natural eso de hacer canciones políticas o lo hacen con un pie forzado, como en este caso con las AFP?

MV: “Fluye en el que nos nace, pero siempre tiene que haber por lo menos uno obligado. Por ejemplo, partimos nuestro primer disco con ‘Política, amor y revolución’ porque teníamos que nacer al tiro con algo que indicara que nosotros reivindicamos la memoria histórica”.

En el ’15ñero’, el segundo disco, la canción política era ‘No’. La tocaron incluso cuando estuvieron en el Festival de Viña.

MV: “Ese es un tema que no nos resultó mucho. Yo no la escucho hace harto”.

¿Ya no les gusta?

MV: “Es que la arenga estaba buena, pero le faltó. Pero para el tercer disco, que fue el disco que tuvo más ventas y que ganó un Altazor, fue mucho más natural aún. Había pasado el movimiento estudiantil, había muerto Manuel Gutiérrez y gobernaba Piñera, entonces estaba la necesidad de hacer algo. Me acuerdo que en los textos escolares se quiso cambiar el ‘dictadura militar’ por ‘gobierno militar’, lo cual consideramos muy ofensivo y doloroso. Ahí nació ‘Vida de otra vida’, que habla de memorias, que le habla a un niño, que pueden ser nuestro hermanos chicos que no están muy conectados con esto porque nacieron después del ’90. Ahora, no hacer un tema sobre las AFP era ser desleal con nuestro público y hasta desleal con nosotros mismos”.

¿Ustedes dicen que la gente lo estaba esperando?

VS: “Yo creo que más que esperarlo, la gente se siente refrendada y apoyada cuando se saca un canción así, porque uno tiene una tribuna muy potente. Nosotros estábamos muy sorprendidos: la canción en menos de 20 horas ya tenía 10 mil visitas en YouTube, algo que no nos había pasado nunca. Uno se tiene que hacer parte de esto y que mejor manera que hacerlo así, a través de una canción algo que es tan masivo”.

De política, de feminismo y de la revolución

Ha pasado más de una hora desde que el concierto comenzó y el público en ningún momento ha dejado de bailar, saltar o cantar. Basta sólo una mirada por encima para darse cuenta que la mayoría de las personas presentes son mujeres jóvenes, algunas de las cuales llevan un cartel que dice “Max, aún queda ropa tuya en mi cajón” (en alusión a la canción ‘Ordenando unas cosas’). Ese mismo público suspira cuando Abel Zicavo de la Moral Distraida se sube a cantar ‘Freestyle’ y Max Vivar le coquetea y hace el amague de besarlo. O cuando el percusionista Jorge “La Lagartija” Olivares hace su baile sensual a la mitad de ‘No puedo olvidarla’. Esa gran fanaticada femenina está comprometida también con los discursos que Villa Cariño plantea en sus letras.

Foto: Pedro Aceituno Hoffmann (para Transistor) / Instagram: @pedroaceituno

Foto: Pedro Aceituno Hoffmann (para Transistor) / Instagram: @pedroaceituno

No sé si están al tanto del debate que hubo hace un tiempo en la música chilena respecto al feminismo, cuando Alex Anwandter respondió a los dichos de Cristóbal Briceño desacreditando el feminismo y a las apologías a los femicidios que Álvaro Henríquez hace en sus videoclips. Creo que a ustedes no se les conoce tanto su posición respecto a este tema. ¿Cuál es su opinión?

MV: “Justamente ahora estamos trabajando una canción que va en esa línea. Ahora, frente a lo que han dicho esos colegas, yo contestaría con tres puntos suspensivos. Alex Anwandter, eso sí, merece todo mi respeto, tanto en el sentido musical como en la volá en la que está ahora, lo aplaudo. A los otros no los escucho”.

¿Se consideran a favor de la causa del feminismo?

VS: “Por supuesto. En la casa vivo con una feminista, así que tengo cuidado de no ser patriarcal (risas)”.

MV: “Uno sólo por vivir en esta sociedad ya tiene incorporada bastantes cosas patriarcales. Hay que ponerle ojo a eso, porque en este Chile que queremos que se acabe no se demora nada un tipo, un animal, en sacarle los ojos a su polola. Basta ya de eso, basta también que las mujeres ganen menos que los hombres. Yo feliz con que ganen un poquito más”.

Estaban haciendo un tema sobre el feminismo, me dijiste.

MV: “Sí, pero estamos teniendo mucho cuidado de cómo abordarlo. Yo no estoy de acuerdo con los dichos de los colegas músicos porque yo creo que es un tema que merece mucha preocupación. La mujer está sometida por el sólo hecho de ser mujer. Se subentiende, por ejemplo, que por quedar embarazada y tener al hijo, le corresponde por obligación asumir una pega que se hace por amor, por supuesto, pero que es un trabajo también. Y, por otro lado, el hombre trabaja y puede estar ausente porque se subentiende que la mamá es la que tiene que criar. La mujer está sometida a todo eso y más encima sin jubilación, porque se asume que no trabaja y, por ende, no cotiza”.

¿De eso se trata la canción?

MV: “Aún estamos estudiando sobre el tema, hay que investigar harto antes de hacerlo”.

‘Política, amor y revolución’ es uno de los himnos más clásicos de la agrupación. El tema se hizo conocido en los círculos universitarios durante el periodo de repliegue del movimiento estudiantil, justo cuando los veinteañeros músicos estaban partiendo. En ese tiempo, a Villa Cariño varias veces se les asoció como cercanos a las Juventudes Comunistas, producto de su apoyo a campañas políticas como la de Camila Vallejo a presidenta a la Fech el 2010 o la de Camilo Ballesteros a alcalde por Estación Central el 2012.

Foto: Pedro Aceituno Hoffmann (para Transistor) / Instagram: @pedroaceituno

Foto: Pedro Aceituno Hoffmann (para Transistor) / Instagram: @pedroaceituno

A ustedes se les acusa de ser cercanos al PC y la Jota. ¿Qué pueden decir ante eso?

MV: “No somos militantes de ningún partido, la volá política del grupo ha ido madurando. Es cierto, hemos estado al lado de las JJ.CC. en el tiempo en que, por ejemplo, la Camila Vallejo cerró su candidatura a presidente de la Fech, que después la transformó en Camila Vallejo, líder mundial de opinión. Pero no es porque fuéramos del lineamiento político de la JJ.CC, nosotros apoyamos esos candidatos porque también antes de eso, en la época que yo estuve en la U. de Chile, tuvimos un presidente de la Fech de derecha, histórico, Luis Felipe San Martín. Y eso no podía volver a pasar”.

En ese tiempo el movimiento estudiantil todavía no estallaba tampoco.

MV: “Sí, fue el 2010, antes del movimiento estudiantil, Camila Vallejo empezó a ser presidenta de la Fech, nosotros fuimos al Festival de Viña justo ese verano y ahí estalló todo, empezamos a tocar en todas las tomas de los colegios y las universidades”.

¿Y sienten que han cambiado desde ese tiempo?

MV: “Hoy por hoy, para explicarte el rollo político de nosotros ahora, es que basta de competencias de izquierda. Todos sumamos, todos pueden sumar, todos queremos esa construcción en esta izquierda. Lo que pasó con nosotros en esa época, en que fuimos al Festival de Viña, es que nos mareamos un poquito por las luces, no sabíamos bien donde estábamos parados”.

Eran más chicos también.

GD: “Éramos más chicos, estábamos partiendo y ahí, de la noche a la mañana, teníamos tocatas municipales por todo Chile.

MV: “La reflexión que hacemos después de todos estos años recorriendo Chile, que son 5 ó 6 años, en el que además hemos ido dos veces a México y a Argentina, es que en toda Latinoamérica los problemas son los mismos. De México hasta Punta Arenas es lo mismo. Ahí reflexionamos y dijimos: ¿qué Chile queremos? ¿De qué Chile queremos ser parte? Y lo que nos dimos cuenta es que, en todos estos años de recorrer, cuando tú vas a tocar a la Plaza de Armas de Marchigüe, tu público no es el estudiante ilustrado que va al Galpón Victor Jara”.

El público que se debate entre las distintas izquierdas que hay mientras cita a Gramsci.

MV: “Claro, en la Plaza de Armas de Marchigüe no están los del FEL o los autónomos. Por cierto, le tengo mucho cariño a todas estas nuevas izquierdas que se están construyendo”.

¿Te refieres al frente amplio que están armando grupos como Izquierda Libertaria (IL), Movimiento Autonomista (MA) y Revolución Democrática (RD)?

MV: “Sí, y me da mucho gusto que lo hagan, porque es muy bonito ser parte de eso. Ahora bien, qué chistoso lo que dijiste de citar a Gramsci, porque en la Plaza de Armas de Marchigüe no llega ese estudiante ilustrado, sino que llega el habitante del pueblo, ese público de nosotros que es de la tercera edad, esa abuelita que llegó porque sus nietos le mostraron Villa Cariño. Ese público vive en un completo abandono, vive en condiciones de pobreza que nunca las vimos en el Galpón Victor Jara. El Chile que escucha a Grupo Red. Ahí nos preguntamos: ¿de qué Chile queremos ser parte?”.

Del Chile que no es de la elite intelectual, ¿no?

MV: “Somos partes de ese Chile, con ese Chile queremos estar, con esa tercera edad que tiene que trabajar para comer, para sobrevivir. No somos militantes, pero sí estamos con ese Chile. De ahí vino la necesidad de hacer la canción contra las AFP, porque ese Chile es un Chile muy triste. No podríamos obligar a cada integrante a militar en un partido, somos un grupo que está en la izquierda, pero donde cada uno tiene su propia opinión. Lo que sí nos une es que queremos ser parte del Chile que quiere sonreír de nuevo”.

El 2014, en una entrevista en La Tercera, dijiste que el abajismo es preferible antes que el arribismo. A ustedes se les acusa constantemente de ser cuicos abajistas. ¿Qué responden ante eso?

VS: ¿En serio nos dicen así? ¿A dónde sale eso? (Risas)

MV: “Lo que quise decir en esa entrevista es que prefiero que me digan abajista que arribista. Perfectamente podríamos haber escogido otra vida, podríamos haber estudiado Ingeniería Comercial en la Adolfo Ibáñez, haber conseguido un trabajo bastante rápido y encerrarnos en tener una vida tipo Las Condes -a todo esto, ninguno de nosotros es de Las Condes-. Pero esa vida no la elegimos y tampoco podríamos haberla elegido, porque fuimos educados por el “Tío Leo” (Leopoldo Muñoz) en el Colegio Latinoamericano de Integración, que hasta el día de hoy tiene una bala entre su cuerpo por intentar defender a Manuel Guerrero cuando estaba haciendo secuestrado en esta misma calle (Avenida Los Leones, Providencia). No nacimos en familias donde se nos incentivara ese arribismo torpe que se le incentiva a todo chileno”.

¿El chileno es muy arribista?

MV: “Al chileno se le incentiva la movilidad social. Es muy chistoso, por ejemplo, que muchos colegios particulares subvencionados ocupan la faldita escocesa y se ponen nombre en inglés, cuando esa faldita o ese uniforme es del Santiago College. Y aunque ellos nunca van a estar en el Santiago College, no importa, si se parece está bien. El arribismo nos tiene podridos, entonces ¿qué daño va a hacer el abajismo? No hace daño”.