Las reacciones de rechazo frente a la destitución de Dilma Roussef han sido amplias, haciendo referencia a comparaciones como que los 61 votos a favor de sacar a la actualmente ex mandataria de su cargo se interponen con los millones de votos que obtuvo en las elecciones, hasta las similitudes de este hecho con los golpes de Estado que han atravesado la historia reciente latinoamericana.

El resultado del impeachment contra la ex mandataria habla del momento político de Brasil, cuyo gobierno ahora estará a cargo de Michel Temer, militante del neoliberal Partido del Movimiento Democrático Brasilero, que hasta este momento momento presidió el país de forma interina.

Las repercusiones en la política internacional al parecer serán tajantes. Muestra de aquello son los anuncios realizados por los mandatarios de Ecuador y Bolivia. Ambos declararon que ante este “golpe blando” que se acaba de consolidar -como se refirió la misma Rousseff al proceso al que fue sometida- llamarán a consulta a sus embajadores, como un primer paso para evaluar sus relaciones diplomáticas con Brasil. A través de su cuenta de Twitter, Rafael Correa afirmó que acciones como estas “nos recuerdan las horas más obscuras de nuestra América”.

Estos son los comentarios de Correa y Morales en Twitter: