La Universidad Alberto Hurtado expulsó a tres estudiantes y suspendió por dos semestres a otros 22 producto de la toma del plantel durante junio y julio.

La decisión, en la práctica, descabezó por un año a la federación de estudiantes de la casa de estudios pues entre los suspendidos se encuentra el presidente, Gustavo Orellana, y otros dos miembros de la directiva, que está compuesta por cuatro estudiantes.

Según el sumario interno que determinó las sanciones, la toma dejaron daños equivalentes a 110 millones de pesos.

Sin embargo, desde los estudiantes han cuestionado la decisión. Alexis González, secretario de comunicaciones de la Feuah, quien no recibió castigo, indicó a La Tercera que “la única prueba que tienen es un parte de Carabineros, del día del desalojo”.

Los estudiantes afectados podrán apelar a través de una carta enviada a la universidad y ya organizan una marcha al interior del plantel.

En línea con la postura de la universidad, la ministra Adriana Delpiano consideró justa la decisión. “Me parece que está dentro de todo el ámbito de la autonomía que puede tener una universidad. Realmente es lamentable como quedó el establecimiento, nosotros no nos podemos habituar a que esto es natural (…) La universidad ha hecho muy bien”, dijo a Tele13 radio.