Al implementarse la Ley de Inclusión se esperaba que los establecimientos escolares no exigieran requisitos específicos para integrar a nuevos estudiantes, sin embargo, esta normativa obligatoria no ha sido respetada por varios colegios del sector oriente de la capital, particularmente en el segmento de admisión preescolar. 

Según un reportaje de La Segunda, hay diversos establecimientos donde se pide todo tipo de antecedentes: peso, talla, historial médico, si nació por césarea o parto natural, certificados de bautizos y un largo y escandaloso etcétera. 

Es el caso del colegio Mayflower School donde se deja en claro que ser alumno de playground no garantiza el ingreso automático a prekinder. “Deberá postular formalmente y cumplir con los requisitos del proceso de admisión para prekínder”. De hecho, una apoderada del lugar tuvo que entregar el certificado de bautismo de su hijo y otro de su matrimonio para poder postular. Como si fuera poco, esta apoderada cuenta que el niño a final de este año deberá pasar por un “examen de madurez”. 

Pero sin duda no es el único caso. El Colegio Cumbres de las Condes consulta en un formulario detalles como la profesión de los padres, dónde trabaja, cargo que ocupa y la forma en que nacieron sus hijos: césarea, parto natural o parto prematuro. También si es que está en tratamiento neurológico, psicológico o de fonoaudiología.

En este establecimiento además, se evalúa el área afectiva y social del menor: “si expresa sus emociones en forma adecuada, si soluciona problemas simples como ir al baño o limpiarse la nariz, si camina sobre una línea dibujada en el suelo y salta a pies juntos y si toma el lápiz entre los dedos”.

Un caso aún más extremo es el Colegio Madrigal de La Reina. Aquí se pregunta el peso y la talla del niño al nacer, edad en que comenzó a caminar y a hablar, duración de la lactancia natural, nivel de lenguaje y pronunciación, control de esfinteres, hábitos de sueño, alimentación, si puede vestirse solo y si es que la vida en su hogar es “armónica, suele haber discusiones o es bastante inestable”.

En el caso de los colegios como el San Benito, Monjas Inglesas, La Maisonnette y Santiago College, los padres deben informar sobre los colegios y universidades donde estudiaron además de su profesión, cargo y el lugar donde trabajan. 

Peor aún en los colegios católicos. Es el caso del Sagrados Corazones de Manquehue, Monte Tabor y Nazaret, el San Benito y los agrupados en el Seduc (Los Andes, Tabancura, Huelén, Cordillera, Los Alerces y Huinganal). En ellos se exigen certificados de bautismo y certificado de matrimonio civil y religioso. En el Saint George School se pide que las familias sean católicas y los niños estén bautizados. En el Colegio Everest se pide conocer detalles de la vida religiosa de los padres, como la parroquia a la que asisten o el movimiento en el participan.

Según la propia Superintendencia de Educación los antecedentes revelados por La Segunda “transgreden la normativa al solicitar antecedentes de escolaridad de la familia, certificados médicos del estudiante o acreditar su bautismo o matrimonio civil y/o religioso de los padres”.