Jorge González volvió a hablar con la prensa, esta vez lo hizo con The Clinic, en una extensa entrevista publicada en su página web. El exlíder de Los Prisioneros abordó su nueva vida en San Miguel, donde vive actualmente con su familia y reveló que planea la publicación de algunos discos y una autobiografía. Todo, luego de sus problemas de salud que lo tuvieron al borde de la muerte.

“Es incómodo que hagan tanto tributo, como si me hubiera muerto, cuando en realidad sólo tienen razón a medias (…) Si me muero mañana, me voy a morir contento. No voy a tener esa sensación de que me voy con cosas sin hacer, porque ya crié a mis hijos, de alguna forma”, dice el astro del rock chileno.

“Me merecía algo malo, me tocaron demasiadas cosas buenas”, dice sobre la enfermedad. “Y el destino, en parte, lo hace uno, así es que estoy conforme con ello. “Todo está bien si termina bien”, decía el caballero Shakespeare, y creo que tiene razón. Aunque yo soy más Oscar Wilde que Shakespeare, me gusta esa manera de pensar. “Hope for the best and expect the worst”.

El exPrisioneros  abordó además cómo se ve a sí mismo después de haberse convertido en un ídolo para el país. “Soy una especie de maestro de ceremonias. No soy un ídolo, sino que al final soy un sirviente, lo que me honra mucho. Pongo lo mío al servicio de la comunidad, y eso es lo que hay que hacer, ser uno entre tantos. Por eso me molesta que me hicieran un ídolo. Porque yo, en verdad, soy más persona que personaje”. 

El compositor de “Libro”, a pesar de volver a San Miguel y lograr cierta estabilidad, está pensando actualmente en irse de Santiago porque considera -como medio Chile- que está “invivible”. Piensa en regiones, en algún lugar de ese tipo, más descansado.

“En Santiago hay una tensión que se nota en las calles, en cambio en las provincias ves relajo, y eso es rico. Pienso que un pueblo es más adecuado que una ciudad, más humano, una escala más manejable. Parece que creo más en un pueblo con caciques que en un país con presidentes (…) Porque un presidente es sólo una imagen, los que mandan están detrás siempre”.

Chile

En cuanto a la realidad del país, el ácido letrista sigue opinando igual que siempre. Abordó a la derecha y a los millones de marchantes contra las AFP con su particular estilo: no creyéndole mucho a nadie.

Yo creo que la derecha opina que las mujeres son iguales mientras no dejen de ser sus mujeres. O sea, mientras sean la mujer en la que ellos creen, que es sumisa, ella la china y ellos el patrón. Desgraciadamente, todavía esa gente manda. Y mandará siempre, porque son los que tienen la razón y la fuerza al mismo tiempo”, explica.

Y agrega a renglón seguido: “Por eso lo que más me ha gustado de Chile ha sido la 31-Minutización del país (…) Se ha vuelto cada vez más como 31 Minutos. Mejor dicho, se ha vuelto cada vez más como Joe Pino que como Tulio. Y eso es bueno, porque éramos muy Don Francisco. Ahora el chileno está más opinólogo, aunque no sé si más participativo. Hay una diferencia entre las dos”.

Respecto a las manifestaciones, González contó que una vez pasó “por una marcha con un televisor de plasma” y mandó “a todo el mundo a trabajar. Lo encontré un buen momento. Bastante irónico (…) no me pescaron. Estaban muy ocupados marchando. En realidad la gente marcha por el acto de marchar, no por defenderse de lo indefendible”. 

“En realidad, no saben lo que están pidiendo”, dice González. “Más lágrimas se han derramado por las plegarias atendidas que por las no atendidas”, decía una santa, y Truman Capote la citó en su libro. Yo creo eso, que hay que tener cuidado con lo que uno pide. Porque se te puede dar, y ahí vas a tener que enfrentarte con eso. Debemos saber, más que creer”, cerró.