A otro perro con tu hueso

El sistema que impusieron,
se quedó sin combustible,
y el mercedes “perfectible”
nunca fue lo que vendieron.
Mientras tanto, algunos fueron
salvados de esa condena,
manteniendo CAPREDENA
y su mundo paralelo,
que se zafa del modelo
y sus pesadas cadenas.

Lo dicen los titulares:
“No queda ni un puto peso” …
A otro perro con tu hueso,
¿no era que éramos jaguares?
De nuevo los militares
se llevan el mejor trozo
y se reparten un pozo
que a todos nos pertenece
mientras que en la calle crece
un descontento furioso.

¿Qué pasará si es que al cobre
le ocurre lo que al salitre?
¿Vendrán otra vez los buitres
a alimentarse del pobre?
Para el pueblo, lo que sobre,
una vez asegurados
los mismos afortunados
que siempre fueron los dueños
de la tierra, de los sueños
y del control del mercado.

Ya basta del secretismo
con el que opera el sistema,
hay que cambiar el esquema
que heredamos del fascismo.
El engaño es siempre el mismo:
que “ya viene la alegría”,
que “ya llegarán los días
de aquel Chile que soñamos”,
pero aquí todos estamos
esperando todavía.