Convocada para hoy, la “Marcha Federal contra el ajuste, el tarifazo y los despidos del gobierno neoliberal de Mauricio Macri” articuló a agrupaciones de políticas, sociales y sindicales a lo largo del vecino país. Con grandes manifestaciones en las principales ciudades de Argentina, la movilización se trataría de un punto de inflexión para el presidente, el que de acuerdo a analistas de el diario El País “está poniendo a prueba la paciencia de los argentinos”.

En la capital, la movilización partió con concentraciones en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, las que se transformaron en cuatro grandes marchas que avanzaron hasta Plaza de Mayo, donde se realizó un multitudinario acto de cierre. La jornada, llamada Marcha Federal en recuerdo a la primera de estas, realizada en 1994 contra el gobierno de Menem -que también se caracterizó por sus propios “tarifazos” y privtarizaciones- logró unir a sectores que hace un año estaban en veredas opuestas, como las distintas facciones del peronismo, el sindicalismo independiente o el Partido Obrero.

¿Qué detona esta movilización? Mientras que en julio, la inflación subió un 2% -lo que se proyecta a un 40% anual, la segunda cifra más alta de la región después de Venezuela-, el desempleo está en un 9,3% y amenaza con seguir subiendo, cosa que hasta al momento ha sido evitada gracias al poder y cohesión de los sindicatos en Argentina. Además, un sector tan importante para la economía trasandina como la producción industrial se ha desplomado a su cifra más baja en los últimos 14 años: 7,9. A eso se suma los precios de la canasta básica, que han seguido subiendo y tienen a Argentina como el país más caro de Latinoamérica luego de que Macri eliminara los subsidios característicos de la era “K” vía decreto, en una maniobra que ya pasó a la historia como “el tarifazo”. ¿El resultado? 1,4 millones de nuevos pobres de acuerdo a la Universidad Católica argentina, los que aún no se movilizan pero ya se están empezando a impacientar.