Por quinta vez en siete días, la principal avenida de Sao Paulo se llenó de manifestantes que mostraron su descontento contra el nuevo gobierno de Michel Temer, después de que se oficializara la destitución de Dilma Rousseff el pasado miércoles.

Se estima que cerca de cien mil personas fueron las que llegaron a la emblemática avenida Paulista, bajo el cada vez más común grito del “Fora Temer”. La manifestación fue convocada por el Partido de los Trabajadores, el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo y la Central de Movimientos Populares de Brasil. El principal pedido es que el nuevo gobierno convoque inmediatamente a elecciones.

El actual mandatario se encuentra en China, en la reunión del G20, su primera excursión oficial fuera del país como presidente. Ahí, minimizó las protestas en su contra: “No son movimientos populares de mucho peso. No tengo números, pero son 40, 50, 100 personas, nada más que eso”, señaló.

Pero las imágenes de la protesta de ayer, con Sao Paulo colmado de manifestantes, contradicen a Temer.

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La de Sao Paulo no ha sido la única respuesta en rechazo a Temer. También en Río y en las principales ciudades del país se han convocado a manifestaciones, con duros enfrentamientos con la policía. Ayer la jornada terminó con gases lacrimógenos por el centro de la ciudad.

La imagen del mandatario es resistida por los brasileños. Las encuestas le dan un apoyo que oscila entre el 8 y el 19%, dependiendo de la región del país. Ayer, el ex candidato presidencial Aécio Neves -quien fuera derrotado por Dilma Rousseff en las últimas elecciones- le dio su apoyo a Temer: “Sin el apoyo del PSDB no existiría el gobierno de Temer”.

Por su parte, la desplazada mandataria Dilma Rousseff anunció que recurrirá al Tribunal Supremo Federal de Brasil para pedir la anulación del impeachment por “falta de causa justa”.

A Rousseff se la separó del poder por “crimenes de responsabilidad” en el manejo de las cuentas fiscales. Sin embargo, la Justicia ha descartado su involucramiento en causas de corrupción, a diferencia del 60% de los senadores que la destituyeron.