Un reportaje de Informe Especial sacudió las aguas en la DC y el entorno del diputado independiente Iván Fuentes. En él, se revelaron los pagos por parte de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur austral (Fipes) a Fuentes para su pre campaña parlamentaria. El hecho dio pie a una investigación por parte del Ministerio Público que puso sus ojos sobre una de las familias empresariales más poderosas de Chile, pero que suele quedar lejos del radar: los Del Río Goudie.

Ayer se concretaron los requerimientos por parte de la Policía de Investigaciones de las cuentas bancarias de las empresas agrupadas en la Fipes. Todas están relacionadas a la familia Del Río Goudie, que mantiene un verdadero monopolio en la zona sur austral.

Fue el removido fiscal Arias quien impulsó investigar la arista Fipes en la tramitación de la Ley de Pesca. Los antecedentes parecen dar cuenta de una amplia red de tráfico de influencia y pagos de dinero por parte de la industria pesquera -a través de sus organizaciones gremiales Asipnor en la zona norte, Asipes en el Bío Bío y Fipes en el sur austral.

De bajo perfil público y fuera de la órbita política -pese a ser reconocidos cercanos y amigos de la Democracia Cristiana- en El Desconcierto pusimos el ojo en el clan Del Río: Sus negocios, sus redes y su rol en la tramitación de la polémica Ley de Pesca.

El clan Del Río

El clan familiar corresponde a siete hermanos con negocios en la agricultura, inmobiliarias, viñas, pesqueras, automotoras, fútbol y el retail. El fundador y patriarca de la familia es el empresario José Luis del Río Rondanelli, fallecido en 2003. Fundador de Sodimac y de las principales empresas sostenes de los negocios del clan, también marcó el rumbo político de la familia: la Democracia Cristiana.

El patriarca del Río fue uno de los fundadores de la Falange Nacional. Ya bajo el nombre de la DC, llegó a la vicepresidencia del partido. Pese a que la mayoría del clan está dedicado a los negocios, siempre se les ha considerado cercanos al partido.

En 2009, los hermanos decidieron separar sus negocios en dos: el grupo Inder, administrador de las pesqueras y salmoneras de la familia, liderado por José Luis, Bárbara, Sebastían e Ignacio; y el grupo Derco, dedicado al negocio automotriz y conducido por Juan Pablo Carolina y Felipe.

Todos, sin embargo, mantienen una activa participación en el directorio de Falabella, la principal cadena de retail en Chile. En julio pasado, la familia decidió vender 2,17% de las acciones que mantienen en la compañía -cerca del 20%- equivalente 380 millones de dólares.

En Falabella comparten con el poderoso clan Solari, dueño del holding Bethia, que también tiene negocios en la industria salmonera.

El líder

José Luis del Río Goudie es el líder del grupo y principal controlador de Inder. Es también la cara visible del clan, siendo reconocido por sus pares empresariales y con ocasionales apariciones en la prensa. Ayer, por ejemplo, aplaudió las propuestas de José Piñera respecto al sistema de pensiones.

El líder es también presidente de Friosur, el holding pesquero que básicamente tiene control total sobre la producción industrial en la zona sur austral del país. Dentro de él operan la Pesquera Grimar y Salmones Friosur. En 2013, los Del Río adquirieron el control de la noruega Pacific Seafood. Comparten propiedad de Friosur con la salmonera islandesa Grandi HF. Desde ese mismo año que la empresa funciona con una capacidad de producción que supera las 100 mil toneladas anuales.

Friosur es parte de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur austral junto a Empdepes y Pesca Chile. Paradójicamente, los Del Río están ligados a ambas empresas, manteniendo así control casi absoluto de la organización gremial. Friosur adquirió las cuotas de merluza de Pesca Chile, que pertenecía al grupo español Pescanova hasta su quiebra en 2013. Emdepes, por su parte, pertenece a la empresa japonesa Nippon Suisan America Latina. Mantiene, sin embargo, una conexión estrecha con los Del Río. Tanto, que José Luis aparece como miembro de su directorio en el Diario Oficial.

El reportaje de Informe Especial antes mencionado reveló el pago de la Fipes -que habrían realizado Friosur y Emdepes en conjunto- a Iván Fuentes en tres momentos: siendo dirigente del movimiento pesquero de la zona, en pre campaña y en la campaña parlamentaria.

De todas, la primera es la más polémica, pues es la que benefició directamente a los Del Río. Los correos fueron revelados por Ciper Chile y dan cuenta de los pagos organizados por Valeria Carvajal, gerenta general de Fipes, para que Iván Fuentes viaje a Santiago y Valparaíso durante la discusión de la Ley de Pesca. El objetivo era lograr una indicación que permitiera a los pescadores artesanales vender el 100% de su cuota al sector industrial.

Objetivo cumplido y beneficio directo para los Del Río: Friosur es la única empresa que opera y comercializa la merluza industrial en la zona sur austral.

Tras requerimientos realizados por la PDI, hoy el fiscal Pedro Salgado, encargado de la arista Fipes, tiene acceso a los correos y cuentas bancarias entre los años 2011 y 2014 de Friosur y Emdepes, empresas que habrían realizado el pago de 12 millones a la campaña de Iván Fuentes por medio del pedido del senador Patricio Walker.

Negocios, política y violencia intrafamiliar

El resto de los Del Río tiene un perfil aún más desapercibido que el del hermano mayor. Todos, sin embargo, tienen amplio currículum empresarial.

Juan Pablo, por ejemplo, es el presidente de Sodimac, creada por el patriarca José Luis. También lidera la distribuidora automotriz Derco, es miembro del directorio de Cruzados SADP y tiene negocios inmobiliarios con Delsa y la Constructora de Santa María. En el rubro agrícola se ubica Ignacio, socio de San José Farms, una de las mayores exportadoras de arándonos del país. Carolina, por su parte, mantiene una marca de moda y decoración llamada Laura Ashley y participa en los directorios de Falabella y Derco.

También hay políticos en la familia: Felipe fue intendente de la IV Región entre 2001 y 2006. Tras su incursión por el sector público, retornó a los negocios con Derco y el Banco Falabella. Miembro de la tercera generación es el ex diputado DC Eduardo Díaz, hijo de Bárbara Del Río.

El último del clan es Sebastián, directivo también de Falabella. Sobre él pesa una de las peores acusaciones: haber perpetuado violencia intrafamiliar contra su esposa Amelia Castro. La denuncia es de enero de 2012, después de  que Del Río le habría gritado “puta de mierda, quiero verte muerte”. Según la investigación, los hijos de la pareja impidieron que Sebastián Del Río golpeara a su esposa. Sin embargo, el caso quedó en nada: Amelia Castro decidió finalmente desistir de toda acción legal.