Quisiera complementar la columna de Javier Gallegos, de Frente Fracasados, sobre la situación política que se está viviendo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. En los últimos meses, el clima que se respira en la Facultad es francamente tóxico, dadas las políticas represivas del Decano y sus profesores cercanos. A eso se suma la ansiedad de un grupo de compañeras y compañeros que han desatado conflictos que los estudiantes no podíamos ganar.

Las políticas represivas han alcanzado niveles inéditos, que hasta esta semana no se habían verbalizado de la forma correcta hacia la opinión pública. Javier Gallegos ha enumerado bien los diferentes hechos que se han ido gatillando durante este año de movilizaciones. Faltó, eso sí, relatar algunos de los métodos autoritarios y de las tácticas represivas de las autoridades en Pío Nono #1.

Para muestra de un botón. Hace algunas semanas, los estudiantes organizaron una fiesta. El Decano y algunos profesores se indignaron, pues se habían negado los permisos respectivos. No contentos con montar un escándalo, las autoridades decidieron enviar a una persona a tomar fotografías de los dirigentes políticos involucrados en la fiesta. Fui testigo de cómo Ivana Peric, jefa de gabinete del decano Harasic, tomaba fotos de los dirigentes durante la fiesta. ¿Cómo es concebible que en una universidad pública se envíen personas a tomar fotos de dirigentes políticos para luego amenazarlos con sumarios? El siguiente puede ser un dato menor, aunque en este contexto autoritario ya nada es menor: Ivana Peric es ayudante de Juan Pablo Mañalich. Y tal como informó otro medio digital, Peric no posee título universitario, aún así cobra un sueldo millonario como “mano derecha” del decano Harasic. ¿Qué opinará el profesor Mañalich, desde su honestidad intelectual, sobre estas conductas de su ayudante y el Decano?

Esto es solo un detalle menor, que debe leerse también con el contexto de una denuncia penal presentada ante Fiscalía contra dirigentes políticos por la toma de 2016, descrita en la columna de Gallegos.

A la columna de Gallegos, el profesor Mañalich acusó una supuesta “deshonestidad intelectual”. Esta es una idea muy interesante de analizar pues en Pio Nono #1 se perdió hace rato la honestidad intelectual. Basta ver el festival del plagio que se ha desatado entre los profesores. Ojalá algún medio de comunicación pudiera investigar sobre el caso de plagio que ha afectado a la Profesora Gladys Camacho, quien fue plagiada por un reconocido abogado, que ha trabajado en el gobierno, que actualmente trabaja en un poderoso estudio, que además es parte de un influyente centro de estudios. El caso fue silenciado por las autoridades, pese a que conocen la verdad de los hechos. Sería recomendable que la honestidad intelectual al profesor Mañalich le alcance para solidarizar con la profesora Camacho.

Si acaso Mañalich usó o no su examen para enviar una señal política, es una cuestión que se debatirá en el futuro. A mi entender, el profesor se excedió en el uso de sus facultades, y sus mensajes, leídos desde la información que todos tenemos ahora, suenan impropios. Vale preguntarse por qué nunca antes Mañalich tuvo este comportamiento, ni siquiera en las movilizaciones de 2014 y 2015, que también fueron largas y desgastantes. Algo parece haber molestado sobremanera al Profesor Mañalich esta vez.

Junto con eso, la honestidad intelectual obliga a decir que el profesor Mañalich se ha declarado “un hijo de la toma de 2009” en diversos foros. En su “respuesta” a Gallegos, el profesor Mañalich dice que no estaba en Chile en 2009. Claro, no estaba en Chile. Eso no es lo relevante, lo relevante es que el profesor Mañalich celebra la toma de 2009 ante los estudiantes y otros académicos, como si fuera un hito político relevante para su propia posición actual en la Facultad. El profesor no es honesto intelectualmente en este punto. Por ende, la posición de Gallegos subsiste y no se ve afectada por los contra argumentos del profesor Mañalich.

Junto con eso, el profesor Mañalich defiende su mensaje enviado vía plataforma U-Cursos, donde se excusa de realizar algunas clases y gestionar ayudantías. El profesor no estaba disponible, los ayudantes tampoco. ¿No había ningún otro profesor del departamento de derecho penal que pudiera tomar unas horas lectivas con ese curso? ¿No había ningún otro profesor a quién Mañalich pudiera solicitarle tomar las clases y ayudantías de su curso, para así mejorar las condiciones de sus estudiantes?

En seguida, todo este debate está teñido de un reproche a las movilizaciones, como si los estudiantes gozaran al producirlas. A cambio de ese “goce”, se nos dice que también hay “costos”. Y así, se producen arbitrariedades y persecuciones como las que estamos viendo.

Leído en la situación en la que estamos, el caso de Mañalich invita a reflexionar sobre cuál es nuestro concepto de la “excelencia” y de qué es un “buen profesor”. No niego que Mañalich produzca muchos papers al año, que asista a seminarios o conferencias, sin embargo de eso no se trata ser buen profesor. Creo que, con su tono aleccionador, el profesor Mañalich no hace más que alejarse de sus propios estudiantes.

Punto aparte merecen algunos dirigentes, que se han alejado de sus propios compañeros. Los dirigentes de la IS, Izquierda Socialista, han desplegado una campaña de defensa de Mañalich en las redes sociales. Ya antes se habían ocupado de desmovilizar los diversos intentos por cuajar un movimiento interno. Los militantes del Autonomismo, en cualquiera de sus dos facciones, tampoco han sido claros y rotundos en condenar la represión. Quizás tenga algo que ver en eso que el Decano Harasic fue uno de los mayores contribuyentes de la campaña a Diputado de Gabriel Boric.

Los dirigentes de Revolución Democrática hacen gala de su irrelevancia conocida, sin nunca quemarse y sin defender los intereses de los estudiantes. Más allá aún, hay un dirigente de RD en Derecho que está también amenazado de sumario por parte de las autoridades. Ni siquiera eso ha alcanzado para que Revolución Democrática tome una voz dentro de la facultad en contra de la represión y el autoritarismo. ¿Sabrá Giorgio Jackson las posturas pro autoritarismo que auspician tácitamente los dirigentes de RD?

Con todos esos antecedentes sobre la mesa, creo que la columna de Javier Gallegos va en la dirección correcta. Ni los medios tradicionales, ni los dirigentes políticos han servido para mostrar la situación que se vive en nuestra facultad. Esperemos que todos quienes la lean, incluido el profesor Mañalich, sepan ser honestos intelectualmente. Basta de represión y basta de cinismo.


Javiera Hormazábal

Estudiante Derecho Universidad de Chile