A esos de las 9:30 de la mañana en Corea del Sur se sintió un fuerte sismo. Ante el desconcierto provocado por el temblor de 5.3 grados richter, las especulaciones comenzaron.

Al rato se confirmó la noticia: se trataba del quinto ensayo nuclear de Corea del Norte, realizado cerca de la base base Punggye-ri, el noreste del Corea del Norte, donde se han realizado los otros cuatro intentos.

El ensayo fue corroborado por los medios de comunicación norcoreanos que reconocieron que sus científicos nucleares “llevaron a cabo una prueba de explosión nuclear en una ojiva de nuevo desarrollo en las instalaciones del norte del país”, aseguró la locutora de la tv estatal. Según lo informado, la explosión de la bomba no provocó daños ambientales ni fuga de material radioactivo.

Para ubicarse, es importante decir que este ensayo atómico podría ser el más potente realizado por el régimen de Kim Jong Un. La bomba era de 10 kilotones, un poco menos a los 15 y 20 de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. 

Cabe destacar que Corea del Norte ha sido presionada para detener sus pruebas nucleares, con las que ha amenazado de realizar ataques preventivos. Después de su último ensayo de enero de este año -cuando aseguraron haber lanzado una bomba de hidrógeno, información cuestionada por expertos- el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó unánimemente sanciones económicas contra el país.

El ensayo generó rechazo desde Estados Unidos, China y Corea del Sur, los principales implicados en las amenazas del régimen norcoreano. Además, se sumaron diversos países del mundo que consideraron los intentos de Corea del Norte como al menos preocupantes.