Jorge González está más tranquilo, más calmado. Así se ve a él mismo y lo ha vuelto a reiterar este domingo en una entrevista con La Tercera.

El último gran cronista de la música chilena
, pasa sus días en San Miguel viviendo junto a su padre a más de un año al accidente cerebro vascular que lo tuvo al borde de la muerte.

Hoy, cuenta que su personalidad ha cambiado, que ha pasado a ser un tipo “más amable” y que incluso dejó de darle miedo a la gente. “Es mejor, hay más distancia. A la gente ya no le doy miedo. De alguna manera, enfermarse humaniza, me ha puesto mucho más humano a los ojos de la gente”.

En todo caso cree que no se va a poder sacar su chapa de “ídolo”. “Siempre va a ser así. Ya perdieron la esperanza de verme derrotado, que es más o menos lo que se espera con los artistas en Chile: que terminen pobres”, agrega.

Actualmente el ex líder de Los Prisioneros descansa en su departamento de San Miguel y compone canciones que prevé publicar en primavera. Sin embargo, no olvida sus antiguos éxitos, que tanto representan a generaciones y generaciones de chilenos.

Me gusta que recuerden Tren al sur, pero me da pena que lo hagan con El baile de los que sobran, porque es un tema muy triste para mí. Y es muy triste que se haya convertido en un tema tan popular, porque significa que no se ha avanzado en nada y que los que manejan Chile no han cambiado en nada. Ojalá salga otra canción alegre alguna vez para las demandas sociales”, explica el músico.

Para recuperarse de su enfermedad asiste a la Teletón, donde lleva a cabo un tratamiento, que según dice, “tiene días buenos y otros muy exigentes”. Pero a pesar de ello, no olvida ese día en que sobre el escenario de la Teletón le dedicó a Don Francisco y a todas las empresas que ganan plata con la “fiesta de la solidaridad” su clásico “Quieren dinero”.

Y hasta donde recuerdo, hablé bien de ellos, dije que era una buena idea. Sólo encuentro un poco fresco todo lo que hay alrededor. Me contaron que después Don Francisco salió diciendo que yo tenía razón, él es un caballero muy inteligente igual. Pero hoy lo que más me sirve es hacer música en las mañanas y juntarme con mis amigos músicos, como Gonza (Yáñez). Soy muy optimista”, dice.

Además González contó que está escribiendo su biografía, comenzando cronológicamente desde su niñez. Allí ha tenido que volver a recordar los duros episodios que pasó cuando era adicto a las drogas.

Hubo una época que no tengo muy clara, la de la drogadicción. No tengo muchos recuerdos. Sólo creo que cada uno tiene que pasar por su propio infierno en algún momento. Por suerte lo superé, ya no tengo vicios ni nada, nunca más las necesité. Sería mucho más complicado todo ahora si más encima hubiera droga. Creo que mi padre y yo hemos combatido nuestros demonios y adicciones. Para él, el alcohol; para mí, la droga. Lo vivimos y lo pasamos. Ese era el infierno que traíamos. Yo ya dejé hace mucho las drogas. Hay gente que también las dejó, pero no se acuerda dónde”, concluye el artista.