Eduardo Cunha del PMDB fue el principal promotor del golpe institucional contra la depuesta presidenta de Brasil Dilma Rousseff. Ex aliado del gobierno, le declaró la guerra definitiva cuando el PT decidió llevarlo a la comisión de Ética de la Cámara de Diputados brasileña. Las razones no son menores, pues a Cunha se le acusa de haber recibido un soborno de 5 millones de dólares en efectivo en el marco del caso Petrobras.

Tras perder el apoyo del oficialismo, decidió vengarse. Así, orquestó el proceso del impeachment, que terminó y definió que Michel Temer sea el nuevo presidente del gigante latinoamericano.

Pero ahora es Cunha el que debe enfrentar una situación similar. Este lunes la Cámara de Diputados deberá decidir si termina o no con su controvertido mandato. Se espera que los parlamentarios aprueben el juicio que realizó la comisión de Ética sobre el ex presidente de la Cámara.

A Cunha se le ha llamado el “Frank Underwood” brasileño en relación a sus prácticas. Desde mayo pasado que se encuentran suspendidas sus funciones debido a su asociación a casos de corrupción.

Además de la comisión de Ética, Cunha es investigado por el Supremo Tribunal Federal por corrupción y lavado de dinero.

Se necesitan 257 votos de la Cámara para destituirlo y según el poderoso conglomerado O Globo, 300 parlamentarios optarían por esta opción. Entre ellos varios del PMDB, su partido y el del presidente Temer.

Pero a pesar de este escenario, Cunha estudia distintas salidas. Una posible es lo que pasó con Rousseff, que pese a ser destituida, conservó sus derechos políticos y la posibilidad de ser nuevamente electa para cargos públicos. Así Cunha apostaría a una pena blanda, como sería solo la suspensión de mandato por un determinado tiempo o la anulación de este sin perder sus derechos políticos.

Protestas contra Temer no paran

Las movilizaciones contra el mandatario continúan. Ayer en Sao Paulo cerca de 50 mil personas coparon las calles gritando “¡Fora Temer!”, consigna que se ha repetido en todo el país, incluso en la apertura de los Juegos Paraolímpicos.

Tras volver de su viaje a China con el G-20, Temer anunció una nueva reforma que modifique las leyes laborales y el sistema de seguridad social en el país. Estas son enfocadas hacia una mayor flexibilización del trabajo, además de permitir que la tercerización se amplíe a todas las actividades. También proponen crear contratos laborales por número de horas.