Tipografía/ soy/ solo un poeta/ y eres/ el florido/ juego de la razón,/ el movimiento de los alfiles/ de la inteligencia. Recordamos estos versos de Pablo Neruda en su “Oda a la tipografía”, a propósito del libro del investigador y diseñador Roberto Osses, “Una fuente de luz”. En su trabajo, expone la investigación histórica y la creación de la fuente tipográfica Biblioteca, justamente con ese nombre, creada especialmente para la Biblioteca Nacional de Chile, junto a un equipo de diseñadores. El proceso de creación de la tipografía se exhibe en una serie de láminas en la Sala de Cristal de la misma institución y permanecerá abierta al público hasta fines de septiembre.

Se trata de un trabajo delicado y riguroso pero de una escritura transparente para el lector lego, para mostrar una materia que es muy específica y que viene desde los albores del nacimiento de la tipografía, el fundido de tipos. Desde esta especialidad, que pudiera dar origen a un texto muy técnico o con un sentido erudito, cualquier lector encontrará explicaciones diáfanas, sin perder profundidad, acerca del proceso de cómo se articuló el diseño de Biblioteca. Sin renunciar al texto letrado, Osses facilita ampliar el campo de lectores, lejos de aquellos académicos que con un texto críptico, denso y lleno de pastosidad oscurantista, suponen una lectura para unos pocos iniciados, en este caso en el arte del hacer una tipo. Cabe lo dicho por Albert Camus: “Si escribes claro tendrás lectores; si escribes oscuro tendrás comentaristas y discípulos”.

En el aspecto estético, la búsqueda explícita de ser vanguardia muchas veces empuja a realizar algo nuevo que resulta las más de las veces no tan nuevo (como decía el escritor argentino Ernesto Sábato en su libro “Abadón el exterminador”, “la vanguardia siempre termina siendo retaguardia”). En el trabajo del profesor Osses se advierte una posición pausada que lejos de vanguardismos irreflexivos, busca en la historia los argumentos para configurar la fuente Biblioteca y que entiende en ese origen el neoclasicismo como el estilo recurrente en los albores de la emancipación española. Resulta a lo menos curioso que la reivindicación de la tipografía como una búsqueda de lo propio, esté marcada a mi parecer por tres tensiones políticas en nuestra historia. La primera, la Independencia, en un paradójico periodo romántico en lo político e ilustrado en lo cultural; una segunda en los años setenta del siglo pasado en que los diseñadores escudriñaron esa emancipación ideológica, tanto en el afiche como de una tipografía identificada con la palo seco, como manifestación de la modernidad y en especial la rotulada (lettering), que surge de la espontaneidad; pero sin embargo, manteniendo los rasgos pertinentes de la letra. Esta tipografía rotulada terminará por constituirse conscientemente o no, en un sello identificatorio del gobierno de Salvador Allende. Con ese cuño destacaron las brigadas muralistas políticas, los afiches de los hermanos Larrea, los discos que diseñaron para el sello Dicap, los afiches de la Polla Chilena de Beneficencia, las revistas Paloma, Onda, Ramona, La quinta rueda y Ahora, por destacar las más representativas de dicho periodo en esa búsqueda de un sello propio.

Un tercer momento es el presente, marcado por tensiones políticas y sociales muy fuertes, donde se observa una crisis muy aguda de un modelo económico que ya no es capaz de dar respuestas a las necesidades de la mayoría de los chilenos, manifestado en movimientos estudiantiles y ciudadanos. En esta atmósfera cultural, se vuelve a recoger lo propio, volcar la mirada al pasado, en este caso la Independencia de la nación, y en esa observación del profesor Osses, como muy bien lo indica en el libro, esboza las posibles características de la letra local, lo que da la perspectiva del tiempo.

Analizando los tipos señala por ejemplo ese rasgo circular cerrado que se sitúa en la parte inferior de la “a”, que es bastante más pequeño en las tipografías chilenas. Las terminaciones, conocidas como barras o travesaños, es decir, los trazos horizontales que se encuentran en la “A” y “H” mayúsculas, la virgulilla de la “ñ”; agregando la ligadura (esa parte de la letra que se une con otra); rasgos presentes en ese segundo momento en la década de los setenta, y que pusieron de manifiesto reiteradas veces los hermanos Larrea en tantos títulos de los discos, entre los que destaca el logotipo del grupo Quilapayún.

Es importante señalar que la fuente Biblioteca, en Chile, pasa a ser una de cinco tipografías para texto con serif (se suma a Australis, Amster, Berenjena, Jauría y Camilaris). Además, se trata de la primera súper familia tipográfica chilena que incluye versiones con y sin serif y todas las variantes de peso posibles. El libro expone la primera investigación histórica que se realiza en Chile para la creación de una fuente de texto, y acaso sea una de las primeras de Latinoamérica. Asimismo, celebramos la decisión de las autoridades de la Biblioteca Nacional, de que esta tipografía sea liberada para su uso público, lo que ocurrirá el 19 de agosto del 2017, con motivo de un nuevo aniversario de la institución, una de las primeras de la República de Chile (1813), transformándose así en una de las fuentes gratuitas más completas del mundo.

Destacamos finalmente que este trabajo fue realizado por un equipo de diseñadores conformado por profesores del Diploma en Tipografía y Lettering de la Universidad de Chile y que –exceptuando al director del proyecto, Roberto Osses–, todos fueron estudiantes del mismo programa. Expresión del interés de la Universidad pública más importante del país en una disciplina presente en todas las manifestaciones del pensamiento humano.


Académico Departamento Diseño, Universidad de Chile