El sacerdote jesuita Fernando Montes se mostró en contra del cierre de Punta Peuco y tomó tribuna para defender a los presos del controvertido penal especial para violadores de los Derechos Humanos.

Montes, exrector de la Universidad Alberto Hurtado, dijo que “mi pelea es que todo preso, incluidos los presos comunes, tengan condiciones mínimas de humanidad. Yo no puedo entender que personas que puede estar heridas estén pidiendo situaciones que atentan a las civilización. Tener a una persona de noventa y tantos años con alzheimer, con diabetes, con un pie cortado, por favor eso es ensañamiento”, explicó en entrevista con T13.

“Si hay algo propio de la civilización y que lo han hecho familiares de los detenidos en Chile, es no tomar justicia en sus propias manos y confiar en que hay una justicia justa (…) Yo espero del político y que no sea politiquero y que tenga una visión de bien común. La justicia no puede actuar con culpabilidad por cómo actuó antes”. 

Para el cura, la justicia se ha equivocado en muchos casos de los criminales presos en Punta Peuco. “Yo sería muy favorable a que se pase a la nueva justicia (los casos de violación a DDHH) donde hay una diferencia entre el fiscal que analiza y el juez que ve si las pruebas están verdaderamente fundadas. Porque hoy muchos presos de los que están en Punta Peuco verdaderamente, con los testigos etcétera, no son pruebas que prueben (sic)”. 

“Lo que quiero pedir es que la justicia sea cuidadosa y yo creo que no lo es. Cuando yo he tenido la experiencia de ver que hay un oficial que dio órdenes y que ideó operaciones y hay un cabo que cumplió esa orden sin saber ni a donde iba, no puede tener la misma condena. ¡Hay gente que está condenada porque estuvo presente en algunos hechos! Yo creo que no están bien configurados los delitos ni las penas que merecen”, agregó el cura.

En esa línea citó el caso del chofer del caso Degollados, que remeció al país en 1985. Sobre ello, dijo que el conductor “se negó a ir y fue obligado. Y cuando llega allá lo obligan bajo amenaza a estar (…) Conozco casos en que muchas mujeres están amenazadas de ir a la cárcel y en algunos casos fueron secretarias”, aseguró.

Respecto a las diferencias del penal, Montes llamó a nivelar para arriba. “Es una cárcel, siempre que voy me revisan y me palpan entero. Tiene condiciones mejores obviamente que la Penitenciaría pero es un pecado para el país poner la primera mirada en ese penal. La lucha central de quienes aman al hombre, al ser humano, sería mejorar la situación de los presos comunes”.