Jorge González está en pleno proceso de recuperación y para ello se ha hecho acompañar de la música, una de sus mayores aficiones.

Tiene todo tipo de discos aunque explicó que algunos de los que ha estado escuchando regularmente son de Bob Marley, Beach Boys, Charles Chaplin, Bob Dylan, The Beatles o Anita Tijoux.

En la segunda parte de su entrevista con La Tercera, el último gran cronista de la música chilena, compartió sus conocimientos musicales.

Dijo que le gusta el DJ chileno Ricardo Villalobos e intentando recordar el show más aburrido al que ha ido en los últimos años mencionó a My Bloody Valentine. Sobre los Rolling Stones dijo que nunca los ha visto pero que espera presenciar su show alguna vez y reveló que “Corazones” es su disco más logrado y que “Pateando Piedras” “tiene buenos singles”.

Si bien los quiere ver en algún momento, el cantante estableció ciertas diferencias entre los Rolling y los Beatles, comparando también su relación con Soda Stereo.

Mick Jagger era careta (cuico), estudiaba economía, por eso se convirtieron más en empresarios. En cambio los Beatles eran estudiantes de arte. Eso también pasaba con Soda Stereo y Los Prisioneros: mientras ellos estudiaban publicidad, yo estudiaba arte”.

González recordó además a varios grupos y música de los 70 y 80, a los que catalogó como sus formadores: “Es la gente que me formó y que tomé para mi carrera: Sweet, Elton John, Queen, The Bee Gees, KISS, ELO o el David Bowie de Space Oddity, que fue un ejemplo para mí. The Stylistics también, que acá fueron muy grandes y afuera casi no los conocen”, explicó.

Curiosamente, Chile tiene buena educación de música negra por los milicos. Ellos los trajeron a todos a la TV: Earth, Wind and Fire, Hues Corporation, Tavares. Como tenían la billetera abierta, hacían lo que querían. Trajeron artistas que en el resto de Latinoamérica nunca se conocieron. De ahí que el hip hop chileno fuera tan bueno, porque tenemos cultura de música negra y de R&B. Penetró a la fuerza, pero penetró”, dice el compositor.

Para él, la reaparición en la escena musical del rock blanco tras el reinado de la música disco, tiene que ver con una cuestión política.

“Acá siempre supimos de donde venía, del negro, de la comunidad afroamericana estadounidense, aunque siempre pensamos que era puro hueveo. Pero hay algo de eso: la alegría de la música disco pegó acá porque necesitábamos diversión. Y después en EE.UU. la eliminaron por ser muy gay y latina, por eso volvió el rock de Black Sabbath e Iron Maiden, para poner al blanco con guitarra. Por ejemplo, Nirvana fue una copia de los 70, una copia bastante buena, no era un mal grupo, pero tampoco eran los Beatles”, explicó.

En esa línea, dice que “la figura del blanquito con guitarra ya fue para mí. La década de los Strokes fue la etapa de los artistas que nunca fueron; eran buenos, pero ni siquiera eran los Smiths, el tope al que se podía llegar. Pero ninguna banda estuvo a la altura”.

Sobre la época en que González hacía música con Los Prisioneros, le mandó un par de dardos al grunge, cosa que no le gustaba en ese momento y mucho menos ahora.

“En esa época yo hacía lo que quería, pero todos estaban fanatizados con el grunge y yo creía que era puro humo no más. Parece que tuve razón, del grunge al final no quedó absolutamente nada, era sólo una vuelta a los 70. Quedó escuchar a Neil Young, que era muy anterior, o los que impulsaron todo: Creedence, Kiss, etc. Del grunge sólo quedó la influencia de la influencia”, concluyó.