“Gracias honorable presidente Pinochet (…) cuya valentía, patriotismo y visión de futuro, hicieron posible el 11 de septiembre de 1973. Legando a las nuevas generaciones un país libre, soberano, y próspero. Por esto, roguemos al señor”.

La increíble frase corresponde a una joven llamada Isidora Sandoval, quien asistió a la iglesia católica San Juan Apóstol en la comuna de Vitacura el pasado 11 de septiembre. Una misa organizada por la Fundación Pinochet era el motivo.

Según consigna The Clinic, la ceremonia fue oficiada por el sacerdote Jaime Herrera, quien aseguró que “el comunismo marxista es como una mortal enfermedad” y que “es intrínsecamente perverso y no se puede admitir que los creyentes o adhieran a él”, según dijeron los papas León XIII y Pío XI.

El cierre del sacerdote se supera a sí mismo: Aseveró que el Ejército “logró vencer a la intervención marxista” y llamó a los asistentes a superar la “desfachatada consigna marxista de no perdonar y no olvidar. El amor es más fuerte”.

Esta misa se realiza desde hace 30 años cada 11 de septiembre. “La oración siempre es hacia nuestros seres queridos. Nos da lo mismo que Pinochet sea popular o impopular. Le vamos a rezar hasta morir”,  dijo Herrera.

Para cerrar una jornada fuera de toda realidad, cinco mujeres corearon a viva voz:  “Chi-chi-chi, Le-le-le ¡Viva Chile Pinochet!”.