A partir de abril de 2017 las tropas chilenas que se encuentran en Haití comenzarán a retirarse del país, según anunció el ministro de Defensa José Antonio Gómez en entrevista con El Mercurio.

Así se pone fin a más de 10 años de ocupación de las tropas chilenas en el país caribeño, parte de la “Misión de Paz” de las Naciones Unidas.

“La decisión que tomó la presidenta Michelle Bachelet es que es que después de 13 años de estar en Haití, iniciemos el retiro de las tropas (…) Vamos a iniciar en abril del próximo año el retiro de nuestras tropas. Nos vamos a incorporar a otras operaciones de paz”, dijo el ministro.

 ¿Paz u ocupación?

La primera nación americana en liberarse del colonialismo europeo fue Haití en 1805. Sin embargo, la historia del país caribeño ha estado plegada de invasiones e intervenciones de las potencias del mundo según la época.

La última cara de la ocupación imperialista sobre Haití es la Minustah, la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití. Corría el año 2004 y Jean Bertrand Aristide, sacerdote, portavoz de la teología de la liberación y primer presidente democráticamente electo de Hairí estaba en el gobierno. Había confirmado un giro a la izquierda respecto de sus mandatos anteriores, en medio de un tenso clima de conflicto social.

En febrero de 2004 Aristide sería derrocado y la ONU, impulsada por Estados Unidos, lanza la Minustah, una supuesta misión de paz para ayudar al país a recuperar la estabilidad, con tropas militares de distintos países latinoamericanos en el país.

Pero a más de 10 años los resultados hacen cuestionar su eficiencia. El país ha vivido constantemente en crisis políticas y sociales y con una corrupción difundida en toda la clase política que encuentra espacio para actuar solo por el visto bueno del gigante del norte. Cada revuelta social desde la ocupación de la ONU ha sido reprimida por las tropas.

A eso se suman las denuncias de casos de violación y abusos por parte de los militares a niños y niñas de Haití.

A fines de agosto, la propia ONU se vio obligada a reconocer que fueron las tropas de la Minustah las que propagaron la epidemia de cólera que afectó a casi 800 mil personas en el país caribeño desde 2010 y provocó más de 9 mil muertes, según lo prueba un informe elaborado por Philip Alston, asesor especial de Derechos Humanos de la ONU.