La Iglesia de Santiago maneja acciones en grandes empresas, arrienda-vende propiedades y recibe cuantiosas donaciones de sus fieles. Así explican desde el Arzobispado de Santiago los más de 10 mil millones de pesos que los clérigos manejan en sus cuentas, como publica hoy La Tercera.

Pero el plan ahora es desprenderse de algunos negocios. En abril, por ejemplo, la Iglesia decidió vender su participación en la automotora Coseche, importadora de vehículos de Chevrolet y de la cual poseía el 15% de la empresa. Otro 30% está en manos de otras organización católicas como la Corporación de Beneficiencia Caritas Chile y la Orden de la Madre de Dios.

“No queremos estar en negocios que no sean de nuestro giro”, dijo el administrador del Arzobispo de Santiago Ramiro Montesinos al matutino para explicar la venta y la decisión de desprenderse de las acciones que poseen en grandes empresas que se transan en la bolsa. No deja de llamar la atención que, según información de la Superintendencia de Valores y Seguros, posean participación en empresas como Chilectra, Telefónica, Enersis, Muelles de Penco, Copec, Minera Valparaíso, Melón S.A.,  y Forestal Pasur. Pero las que destacan en la lista es su participación en CMPC y SQM, empresas envueltas en distintos casos de corrupción en el último tiempo.

Sin embargo, en ninguna poseen más del 1% de las acciones, las que habrían obtenido a partir de herencias o donaciones de particulares.

Una revisión por los registros de la SVS dan cuenta de que en el resto de las regiones del país, la Iglesia igual posee acciones en empresas. El obispado de San Felipe, por ejemplo, tiene participación en CCU, Enersis y Copec.

La vinculación a la corrupción es precisamente una de las razones para desprenderse de la propiedad, como explica el vicario general del Arzobispado Fernando Ramos: “Hay que liquidar esas acciones. Para nosotros no es una buena forma de obtener ingresos, porque es muy inseguro, incierto. No queremos tener acciones, porque es complicado. Si participamos somos un porcentaje mínimo, sin siquiera tener derecho a voto, y si hacen operaciones no éticas nos complica. Además, con todo esto de la colusión, tú no sabes”, señala Fernando Ramos, el vicario general del Arzobispado de Santiago”.

Pero pese a la larga lista, el aporte en dinero es ínfimo para la Iglesia, que maneja cifras bastante cuantiosas. Las acciones corresponden a “solo” 100 millones de pesos, apenas el 1% de los ingresos anuales del Arzobispado. En 2015, registraron ingresos y gastos superiores a los 10 mil millones de pesos.

Desmenuzando el origen de los dineros, el 31% (3 mil 300 millones) de la cifra correspondería al aporte del 1% del sueldo que le piden a sus fieles católicos. El 47% (más de 5 mil millones) corresponde a donaciones privadas, mientras que el 22% (más de 2 mil 300 millones) viene del negocio que sostienen con arriendos y ventas de inmuebles como colegios, supermercados, estacionamientos y restaurantes. El resto se reparte de aportes del Estado por programas sociales y financiamiento de ONGs internacionales.

La entidades de la Iglesia son consideradas como personas jurídicas de derecho público, por lo que gozan con exenciones tributarias pese a lo abultado de sus cuentas. Un informe del Servicio de Impuestos Internos de 2015 asegura que “dada la naturaleza de las actividades propias del culto religioso, las iglesias no se encuentran afectas al Impuesto a la Renta, en la medida en que no lleven a cabo actividades comerciales o empresariales, o posean bienes susceptibles de producir rentas gravadas con el mencionado tributo”.

Pese a esto, desde el episcopado dicen haber realizado este año la declaración de impuestos a la renta por primera vez, pagando al Fisco más 20 millones por la venta de una propiedad.