Con la entrada en vigencia del reglamento de la Ley 20.571 en 2014, Chile pasó a formar parte del puñado de países que decidieron regular y fomentar la generación de energías renovables no convencionales (ERNC) a nivel domiciliario.

Sin embargo tras dos años de su promulgación, el denominado Netmetering no ha logrado lo que se esperaba, pues actualmente solo se han instalado unos 4 MW en total, asociados a 350 proyectos.

Ante esta situación, y con el fin de reimpulsar el Netmetering, desde el Gobierno enviaron una serie de modificaciones al reglamento de la ley, los cuales están actualmente en Contraloría, y se espera que entren en régimen durante el este año.

Las modificaciones apuntan a reducir los plazos de tramitación (incorporación de tramitaciones en línea) y a la simplificación de los procedimientos y costos para acogerse al Netmetering.

En declaraciones emitidas a la revista Pulso, Christian Santana, jefe de la división Energía Renovables del Ministerio de Energía, señaló que “Uno de los problemas que vimos es que ha costado un poco para los actores entender el marco regulatorio y las etapas del mismos, y la tramitación es a la antigua, manual, lo que también ha sido un elemento que ha ido desincentivando un poco el desarrollo de esto”.

No obstante un elemento central que no contempla la reforma enviada es el hecho que las inyecciones de energía realizadas desde los hogares son valorizadas a un precio menor que el de compra, equivalente al precio nudo, es decir el precio base al cual las empresas distribuidoras venden a sus clientes regulados sin considerar costos por servicio.

En otras zonas del mundo como Alemania, Inglaterra, Portugal o Brasil, han optado por fomentar aún más el uso de este tipo de tecnologías, ya que han visto en ellas una fuente de energía constante, rentable y que beneficia directamente al sistema eléctrico y al bolsillo de los hogares al generar las condiciones que permiten a los usuarios obtener una tasa de retorno de la inversión en menor tiempo que en Chile.

En países como Alemania e Inglaterra se ha implementado un sistema denominado Feed-in Tariff (FIT), donde cada KW inyectado al sistema eléctrico tiene un precio mayor que el de compra desde las viviendas, lo cual va acompañado de una legislación que obliga a las empresas eléctricas a recibir la energía producida desde los hogares mediante fuentes renovables. Cabe destacar el caso de Inglaterra, donde a pesar de no contar con niveles de radiación óptimos para la generación fotovoltaica, en sólo dos años han llegado a tener una capacidad instalada de 1,5 Giga Watts (el triple de potencia que el proyecto Alto Maipo), de los cuales más del 70% corresponde a generación domiciliaria.

Portugal por su parte aporto el año pasado 21 MW a su sistema eléctrico. La normativa portuguesa establece un sistema de medición neta de venta, donde los excedentes de energía son pagados a precio de mercado, menos un 10% de costos por mantención.