“A los ocho años de edad aprendí que mi madre era ‘comunista’“, parte diciendo el senador Ignacio Walker hoy en una columna en El Mercurio.

Su madre era en realidad DC, regidora (concejal) por Pirque. “Varias veces, en la mesa familiar y en el medio social en que me desenvolvía, aprendí que tanto ella como el Presidente Eduardo Frei Montalva eran comunistas. No me parecía, necesariamente, una mala palabra”, continúa Walker, para después mostrar su faceta más anti-PC. “Más tarde aprendí que la palabra ‘comunismo’ era, efectivamente, una mala palabra. Me bastó con leer ‘El Archipiélago Gulag’ de Alexander Solzhenitsyn, y vivir la experiencia de la Unidad Popular”.

“Aprendí también que la misión de la DC en Chile era disputarle el mundo popular a la izquierda marxista. Y lo hicimos. La epopeya de Frei Montalva en torno a la ‘Revolución en Libertad’ fue una de las grandes demostraciones de aquello”, dice el senador.

El autoproclamado pre candidato presidencial también defiende a ultranza las coaliciones de la Concertación y la Nueva Mayoría, de la que se declara ser socio fundador. Después pasa a defender a su partido ante los constantes ataques de los sectores más conservadores a lo largo del tiempo, como con la reforma agraria, el proyecto sobre filiación de Soledad Alvear en los 90, la ley de divorcio y actualmente con el Acuerdo de Unión Civil y la despenalización del aborto en tres causales.

“La DC incomoda a muchos. Eso ha sido así desde siempre. No es fácil instalar un partido de inspiración humanista y cristiana, y de vocación popular, de carácter no confesional y no clerical, al interior de un espacio de centroizquierda. Hemos sido signo de contradicción desde nuestro nacimiento como partido. Al final, lo que queda es el juicio de la historia y el veredicto de las urnas. En lo personal, creo que la DC ha sido una contribución positiva para Chile“, termina el senador.