El 21 de septiembre de 1976 una bomba terminó con la vida de Orlando Letelier y Ronni Moffitt, en Washington DC.

Este miércoles se cumplen 40 años y para conmemorarlo, el semanario The Nation -donde Letelier publicó su influyente ensayo sobre los Chicago Boys– publicó una serie de artículos sobre el embajador y ministro de Salvador Allende.

Uno de ellos es una columna de la conocida periodista e investigadora canadiense Naomi Klein, creadora de la tesis de la Doctrina del Shock (La Doctrina del Shock, 2007), sobre las políticas económicas del neo-liberalismo.

Titulada “Hace 40 años, este exiliado chileno nos advirtió de la Doctrina del Shock. Entonces fue asesinado”, el texto reflexiona sobre la importancia del texto de Letelier y su labor como defensor de los DDHH una vez que llegó a Estados Unidos en 1976.

“En agosto de 1976, The Nation publicó un ensayo que removió la institucionalidad política estadounidense, tanto por lo que se dijo como por quién lo dijo”, escribió Klein.

“En 1976, cuando su ensayo en The Nation apareció, él (Letelier) trabajaba en el Institute for Policy Studies (Instituto de Estudios Políticos), un think tank de izquierda. Obsesionado con pensamientos sobre sus colegas y amigos aún tras las rejas, muchos de ellos enfrentando horribles torturas, Letelier usó su recién recobrada libertad para exponer los crímenes de Pinochet y defender a Allende de la máquina de propaganda de la CIA“.

Este tipo de activismo tuvo efecto. Pinochet enfrentó una condena universal por la violación de los Derechos Humanos, que se volvió imposible de ignorar: la masiva desaparición y ejecución de izquierdistas (más de 3.200 muertos al final de la Junta Militar); el encarcelamiento de decenas de miles de personas; la prohibición total de la protesta política y actividad política disidente; el asesinato de amados artistas como Víctor Jara; las 200.000 personas, aproximadamente, forzadas a irse al exilio”, complementó la autora.

“Lo que frustraba a Letelier, un preparado economista, era que, incluso mientras el mundo se espantaba con horror ante los reportes de las ejecuciones del Estadio Nacional y el uso de electroshocks en las prisiones, la mayoría de los críticos guardaban silencio cuando se trataba de la terapia de shock económica implantada por los Chicago Boys través de brutales métodos para convertir a Chile en el primer laboratorio para la visión fundamentalista de capitalismo de Milton Friedman“.

“Letelier se dispuso a terminar este confortable consenso de la elite con una letanía repleta de evidencia factual y una retórica persuasiva. Argumentó que la junta no perseguía dos proyectos separados, fácilmente separables- un visionario experimento económico y el otro un horripilante sistema de tortura y terror. Ahí había, de hecho, sólo un proyecto, en el que el terror fue la principal herramienta de la transformación al libre mercado. “La represión de la mayorías y la “libertad económica” para pequeños grupos privilegiados son en Chile dos lados de la misma moneda, escribió Letelier”, dijo Klein.

Él fue más allá aún, diciendo que Friedman, el famoso economista estadounidense que sirvió como “el arquitecto intelectual para el grupo de economistas que ahora dirigen la economía chilena”, compartió responsabilidad por los crímenes de Pinochet. (El nombre de Friedman es mencionado en el ensayo 19 veces)”.

“El ensayo fue tan atrevido y persuasivo que tuvo un inmediato impacto, provocando debate y respuestas. Mucho de por qué lo estamos leyendo aún hoy tiene que ver con lo que pasó después. El 21 de septiembre de 1976, poco más de un mes de la publicación del artículo, Letelier fue asesinado en un atentado”, explica la autora de la Doctrina del Shock.

Para leer el artículo completo (en inglés) puedes ingresar a The Nation.