Nieto de Violeta Parra e hijo de Ángel (Cereceda) Parra, Ángel (Cereceda Orrego) Parra es conocido por su trabajo en grupos como Los Tres, su grupo de jazz Ángel Parra Trío o incluso sus últimas colaboraciones con Manuel García. Pero ante todo, la gente destaca su habilidad a la hora de tocar la guitarra, algo que le valió ser escogido en la revista Rockaxis como “el mejor guitarrista de Chile”, en una encuesta realizada a sus pares.

Esta semana dio una íntima entrevista a la revista The Clinic, en la que reveló mucho de lo que le viene pasando últimamente, luego de una lesión que lo tuvo sin tocar guitarra durante tres meses.

“Me bajó una depresión espantosa, enorme. Debo haber estado llorando durante quince minutos adentro del auto en el estacionamiento. Le lloré al doctor, incluso”, admitió Parra.

Durante ese período de recuperación, escribió en un diario sus reflexiones, pero no fue primera vez que hizo este ejercicio: “Cuando me terminé yendo de Los Tres pasé por una reflexión. Tenía una sensación de hastío y de claustrofobia. Eso detonó mi salida. Ese fue el gran hito de liberación, el más arriesgado que he tomado en mi vida. Pero antes de eso tuve una parada obligatoria de reflexión”.

Parra también admitió que su proceso de “reseteo” vino un año antes de dejar a Los Tres, cuando dejó de tomar.

Alcohol, drogas y fama

“Los artistas llegan a la consulta cuando les duele todo y no pueden tocar, y el doctor los mira y les dice: estai con sobrepeso, caminai chueco y, puta, ¿cuántas botellas de whisky necesitai pa subirte al escenario? Porque eso es lo que hay que hacer cuando te agarra esa máquina, pero esa cuestión termina mal”, dice Parra sobre el alcohol, algo que en algún punto de su vida estuvo excesivamente presente.

Según dijo el artista, toda su familia le advirtió de su preocupación por su estado. Primero fue su hija que le dijo que estaba preocupada por él. Luego fue su mamá: “Cuando nos reunimos con Los Tres, ella tampoco lo tomó muy bien. Sabía que venía esta fama de nuevo, pero más viejo. Y le daba terror. Sufrió bastante con eso. Ella era súper feliz de que yo tuviera familia y todas esas cosas. Pero cuando ella era joven también pasó por las drogas y sabía que había un camino que si uno no es fuerte, se te acaba la vida y punto. Yo podría haber muerto”.

Sobre las drogas, el artista aseguró que las ve “como algo natural, como parte de una experiencia. Las drogas abrieron mi mente, porque también aportan algo bueno. Pero pueden llegar a destruirte. Uno empieza a creer que esa hueá te hace tocar mejor o te hace todo mejor. Ese es el problema. Porque te lo comprai y te armai un discurso interno totalmente falso”. Luego agregó: “Admiro a la gente que toca bien, y generalmente coincide que no son personas ni drogadictas ni estúpidas ni alcoholizadas”.

Pero el alcohol y las drogas no fueron las únicas cosas que trajo para Ángel Parra el mundo de la música, sino que también estuvo la fama, la cual admite que se le subió mucho a la cabeza. “Me siento avergonzado de muchas cosas, de haber pecado de hueón en ese sentido. Siempre me sentí un buen músico y con Los Tres teníamos claro que habíamos hecho algo increíble: hicimos el Unplugged, vendimos 150 mil copias, pero empezó a primar esta cuestión de que somos los mejores. Algo bien rancio. También reconozco una especie de valorización del dinero que me transformó en alguien que nunca fui cuando chico”.

Reencontrar a su abuela

A pesar de que nunca Los Tres grabaron algún homenaje a Violeta Parra, Ángel ha estado constantemente en esa búsqueda. Su último disco con Ángel Parra Trío, llamado “Ésperame” y que contó con la colaboración de Valentín Trujillo, incluye una versión de “La jardinera”. En 1995 ya había hecho “Composiciones para guitarra de Violeta Parra” y el año pasado revivió parte de ese repertorio en un concierto acústico con la cantante Consuelo Schuster.

Sobre cómo ha ido evolucionando la imagen que tiene de su abuela, Parra dijo: “A los 30 años, empecé a entender más la importancia de los textos y ritmos. Y me empezó a afectar seriamente el tema del suicidio de la Viola. También porque yo estaba en esta dinámica autodestructiva. Era un torbellino de sentimientos: de rabia contra que la Viola se suicidó, contra que fue pobre siempre… Y puede que me equivoque, pero la Violeta era bien feliz con las cosas que hacía, entonces no me entraba su decisión. Eso me empezó a molestar y perturbar”.

Actualmente se encuentra trabajando en una reversión de “Las últimas composiciones” de su abuela, disco del cual memorizó los textos mientras estuvo hospitalizado.“Yo soy de la idea de que a la Violeta hay que liberarla, dejar que toda la gente haga mil versiones, que los rockeros la toquen. Soy partidario de abrir la llave de Violeta Parra, no dejarla encerrada. Mi idea ahora es usar los mismos instrumentos que ella usó en ese disco, pero con su toque Parrita cibernético de guitarras eléctricas. Será algo súper delicado y suave”, dijo.