Rodrigo Ferrari fue demandado por Andrónico Luksic por usurpación de identidad. Todo por tener una cuenta parodia que se burlaba de una de las familias más poderosas de Chile y el continente.

@losluksic, como explica su creador, “se dedicaba a bromear, festinar y también a hacer un poco de crítica política sobre el poder de este grupo económico en Chile. Una crítica que hoy se sigue haciendo: es cosa de ver la TV y los medios informativos”.

Sin embargo, las consecuencias de la parodia serían desagradables. Tras la denuncia de Andrónico Luksic por la ya descartada suplantación de identidad, comenzó un proceso en el que fue investigado por la Fiscalía, seguido por detectives y expuesto en algunos de los medios de prensa más importantes del país.

“A los pocos meses, la cuenta fue cerrada por Twitter sin mayor explicación. Traté de ingresar y no pude, así que no le di más vueltas al tema y seguí con mi vida (…) No le di mayor importancia al cierre de la cuenta y nunca más volví a usarla, hasta que dos años después, en octubre de 2012, llegó la PDI a mi departamento“, explicó Ferrari.

El tuitero contó la insospechada visita en una entrevista publicada por The Clinic. “A las 7:30 de la mañana llegaron tres detectives en una camioneta con las balizas encendidas a tocar mi puerta. Los hice pasar y me dijeron que estaban investigando una querella por usurpación de identidad de Andrónico Luksic. Me preguntaron si yo sabía algo. Les dije que conocía la cuenta, pero que no les iba a dar mayor información, porque no correspondía hacerlo”.

“Me dijeron que habían hecho una investigación tecnológica y que todo apuntaba a mi persona. Explicaron que estaban investigando tres cuentas de Twitter denunciadas por la familia Luksic: ‘@andronicoluksic’, ‘@losluksic’ y ‘@luksicandronico’. Dijeron que según toda la información que habían recabado preliminarmente, el uso y creación de esas cuentas estaban vinculados a mí. Les respondí que desconocía el tema y me pidieron ver mi computador para ver si las IP que ellos manejaban coincidían. Se los permití. No sé si cometí un error, pero tenía la convicción de que no había hecho nada malo”, explicó.

El seguimiento

Con el tiempo, Ferrari le tomó el peso al asunto. Si bien él sólo era responsable de la cuenta @losluksic, que tenía como único objetivo burlarse de la familia del magnate, la investigación en su contra parecía tomar seriedad. Al revisar los antecedentes comprendió que durante dos años la Fiscalía había trabajado la denuncia, como si se tratara de un peligroso delincuente.

Había un trabajo de investigación de la Fiscalía durante dos años, que incluía seguimientos a mi persona, como sospechoso. Había fotografías tomadas a mí, al edificio donde vivo y a mi oficina. Consignaba relatos de mi supuesta rutina diaria de transportes y constaba que había dos detectives de punto fijo viendo qué hacía este sospechoso”, reveló.

Por otra parte, el tuitero contó que tiene dudas de cómo la Fiscalía se contactó con Twitter y VTR para obtener sus datos. “Sin ninguna orden judicial consiguieron los datos personales vinculados a la cuenta ‘@losluksic’. Esto quiere decir la IP, el nombre de usuario y el e-mail asociado. Como considero legítimo mi actuar, puse mi e-mail personal en la cuenta @losluksic, que en ese momento era mi cuenta de VTR. Nunca inventé una cuenta para que nadie me encontrara. Entonces ellos, teniendo ese correo, solicitaron a VTR, nuevamente sin orden judicial, que entregara los datos pertenecientes al suscriptor de este correo electrónico y cliente de VTR, además de las IP que se encontraron como servicio prestado por VTR”, dice.

La investigación estaba dirigida a culpar a Ferrari del manejo de las tres cuentas que Luksic creía que suplantaban su persona. “Las otras pertenecían a personas con una IP de la empresa Entel y nunca pudieron dar con ellas, por lo que prefirieron obviar el detalle de no encontrar a los responsables y me las imputaron a mí“.

“Creo que hubo un mal asesoramiento de los abogados de Luksic. A él probablemente lo que le molestó es que alguien estuviera riéndose de él y su familia y no encontraron nada mejor que hacerlo pasar por una usurpación. Esa figura está pensada para un contexto en que intento defraudar a otro haciéndome pasar por un tercero. Aquí no ocurrió nada de eso, no había ninguna intención de suplantar a alguien”, indicó.

Ferrari contó que los abogados de Luksic le ofrecieron aplazar la audiencia haciéndole una oferta: que si ellos lograban determinar que las otras dos cuentas no eran de él, ellos desestimarían la denuncia. Sin embargo, el tuitero se negó. Creía en los argumentos recabados junto a su defensa.

“En la audiencia dimos cuenta de todos estos antecedentes y de las irregularidades de la Fiscalía, que repitió lo mismo de la formalización, porque no tenía mayores antecedentes. Finalmente, la querella fue desestimada, la causa fue sobreseída y se declaró mi inocencia por sentencia judicial“, agregó.

Además de todo el proceso judicial que tuvo que enfrentar producto de la demanda de Luksic, también soportó su presencia en la prensa. “Especialmente el diario La Tercera. Ahí hay un periodista, Sebastián Labrín, que hasta hoy escribe ahí, y que reporteaba cada paso de la investigación. Fue muy duro tener que ver mi foto en la página 6 de La Tercera a página completa, sobre una noticia que no tenía ningún sustento legal y que sólo era noticia por la identidad del querellante”.