En 2013 Rafael Garay volvió al Departamento de Estudios de Felices y Forrados con un objetivo claro: convertir al servicio de informaciones previsionales en una AFP.

Este proyecto, que consignó La Nación por entonces, lo encaraba luego de perder una elección como candidato a senador por Concepción, donde logró cerca del 9%.

Según apunta la publicación del 2013, Garay aprovecharía la nueva licitación de cartera de afiliados que se cerraría el año 2014. En ese momento, Garay explicó que se trata de un “desafío grande y complejo” y que la estrategia era potenciar el Departamento de Estudios para analizar el método en que entrarían al mercado previsional.

La idea de la transformación de Felices y Forrados en una AFP la presentó en junio de 2013 Gino Lorenzini, que hoy por hoy critica duramente al desaparecido economista. La intención, supuestamente, era aumentar la competencia e invertir en otros sectores, distintos a los de las aseguradoras, que de esa forma obtenían rentabilidades similares y cobraban comisiones parecidas entre ellas.

Por esos días, Garay aseguraba: “A la clase política no le preocupa que mejoren los montos de pensiones, cuando existen las posibilidades de hacerlo a costos fiscales muy bajos, pero parece que hay algunos intereses que priman más”.