Radicado en Andalucía, el ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez durante la dictadura, Rodrigo Rodríguez, recordó trazos de su pasado en la lucha armada contra Pinochet y analizó la realidad chilena actual, especialmente la del Partido Comunista, en entrevista con revista Caras.

Rodríguez fue uno de los 21 fusileros que participaron en el atentado al tirano en 1986. A pesar del fallo, el exguerrillero explica que nunca se arrepintió de lo obrado. “No hay nada que haya marcado más mi vida que el atentado (…) Estábamos súper convencidos y, mirando a la distancia, no hay ningún elemento que haga que ese punto de vista cambie”.

Íbamos súper contentos y motivados. Todos los recuerdos que tengo de ese 7 de septiembre son bonitos. La forma en que se despidió de nosotros la comandante Tamara, Cecilia Magni. Con un beso a cada uno, como una hermana mayor. Me acuerdo cuando llegó el aviso de que estaba por pasar la comitiva y salimos de las piezas. Todo el camino estaba vigilado. Ahí se ubicaba el Guayacán —el servicio militar femenino—, El Melocotón, la guarnición y había un retén en Las Vizcachas. Me sorprende que algunos digan que el lugar no estaba vigilado, lo que demostraba el mal hacer del Ejército. Conseguir el efecto sorpresa fue fruto de una disciplina, planificación rigurosa, control de las emociones de la gente, cohesión”, explicó.

Sobre la lucha armada en dictadura y la distancia con la que se habla de ella, Rodríguez dijo que “habría que reivindicarla como algo que no solo estaba justificado, sino que era imprescindible como elemento de combate. Pero fue borrada de la narración oficial durante la Transición (…) Toda esa gente que en plena dictadura estaba haciendo doctorados, estudiando, posicionándose, llegó a Chile a cosechar. Y los grupos como el Frente no entran en el relato. Me da mucha risa lo abnegados y combativos que fueron para respetar los tratos que hicieron bajo cuerda y a espaldas de la gente”.

EL PC

Uno de los hombres que pudo haber cambiado la historia de Chile de haber asesinado a Pinochet, también abordó la actual realidad del PC y su militancia en la Nueva Mayoría.

Para Rodríguez, el partido sigue manteniendo la misma actitud de “silencio” y obediencia que lo hacen “un extraordinario aliado”.

En esa línea, apuntó a Camila Vallejo y Karol Cariola mostrándose sorprendido por “la disciplina que mantienen dentro de la Nueva Mayoría. ¿Dónde quedó la irreverencia? Si ya no estamos en la época de la URSS”, se preguntó.

Además indicó que el PC fue llamado “para darle legitimidad a una alianza que se desgastaba y eso les va a pasar factura. La gente de su órbita no puede entender el silencio. No basta con que la Camila Vallejo critique los saludos del PC a Corea del Norte, porque hay otras cosas que están pasando. Mantienen el mismo disciplinado silencio que los caracterizó siempre y que los hace un extraordinario aliado“, explicó.

La relación que tuvo con el PC, cuando era militante del Frente, no era de las mejores. El exfusilero dice que la cúpula del partido nunca estuvo muy de acuerdo con la lucha armada.

Si bien es cierto el PC formó el FPMR, luego se desentendió. El Frente siempre fue el hijo bastardo del PC. “Esos chiquillos tienen que ver con nosotros, pero no son parte nuestra”, pensaban los comunistas mientras buscaban alianzas con otros sectores. Un ejemplo. El lugar concreto donde se emboscaría era perfecto. Tenía requisitos imposibles de superar, como los de las películas del Oeste. Pero durante todo el tiempo en que preparamos el atentado nos sentíamos remando contra la corriente. Más que ayuda, el PC ponía objeciones: ¿Por qué esto? ¿Por qué esto otro?”, contó.

En esa línea, rechazó la postura oficial del PC respecto al atentado a Pinochet. “El informe con el que el PC reivindica la acción es realmente surrealista y refleja los deseos más que la realidad: inventa a miembros del Ejército como instructores y a un frente femenino, aunque en el atentado en realidad participó solo una mujer, Fabiola“, criticó.

En todo el tiempo que lleva fuera de Chile, Rodríguez se ha desempeñado como guardia de seguridad, ayudante del estudio de Joan Garcés, cuidando el camarín de Isabel Pantoja, profesor de surf y monitor de defensa personal. Reconoce que le gusta la obra de Alberto Mayol y dedica sus días al entrenamiento físico. Si bien visita Chile de vez en cuando, no está en sus planes volver a radicarse en el país.