197.908 niños y niñas chilenos rindieron el 2015 el Simce de Escritura, una prueba estandarizada que busca medir el cumplimiento de propósitos comunicativos, la organización textual, coherencia y desarrollo de ideas de los estudiantes de sexto básico. Los resultados presentados ayer por la Subsecretaria de Educación Valentina Quiroga y el secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad, Carlos Henríquez, arrojaron que un 34% de los estudiantes no logró escribir un texto que fuera comprensible para quien lee y que 45% no consiguió desarrollar sus ideas en profundidad.

El resultado más alarmante se da en el ítem Desarrollo de Ideas, donde un 29% (en informativo) y un 30% (en narrativo) logra desarrollar ideas sólo de una forma general. Además, existe un segmento de un 15% de los estudiantes que no logran desarrollar sus ideas en ninguna forma, ni informativa ni narrativa, escribiendo sólo enunciados o enumeraciones.

En cuando al Propósito Comunicativo, el 80% de los estudiantes lo logra en textos narrativos, mientras que el 74%  lo hace en textos informativos. Sólo el el 53% (en narrativos) y el 47% (en informativos) logran escribir con una Organización Textual clara y completa. Y, en cuando al ítem Coherencia, el 33% de los estudiantes crea textos difíciles de comprender. 

Brecha de género en la lectoescritura

Las niñas obtuvieron cuatro puntos más que los niños en esta versión del Simce de Escritura: mientras que ellas alcanzaron los 52 puntos en promedio, los hombres sólo llegaron a los 48. La brecha a favor de las niñas, además, se acentúa con el nivel socioeconómico: es mucho más probable que un niño de bajos recursos tenga peores resultados que sus pares mujeres que uno de la clase alta.

Según un estudio de la UNESCO lanzado en abril del 2016 (ver aquí), los datos indican que existen brechas, como esta, que se amplían a medida que el ciclo escolar avanza. Los bajos niveles de competencia en lectura entre los varones pueden incrementar la probabilidad de repetición y abandono escolar temprano, reduciendo así la participación de los varones en educación terciaria y sus oportunidades profesionales. Asimismo, el bajo rendimiento en matemática y ciencias entre las niñas puede reducir su interés por carreras en Computación, Ingeniería y Ciencias, las carreras que ofrecen mayores oportunidades para obtener altos ingresos.

¿Cuál es el motivo de esta brecha, que se expresa no sólo en los estudiantes chilenos sino que es una tendencia mundial? Para los expertos, tiene que ver con la forma en que los docentes transmiten sus roles sobre lo femenino y lo masculino en las salas. De acuerdo a Jaume Camps, investigador de la Universidad Internacional de Cataluña, los niños evalúan que la lectoescritura es algo “de niñas” gracias a esas tendencias pedagógicas. El estudio antes citado de la UNESCO recomienda, por ejemplo, revisar el currículum y los materiales educativos para detectar y eliminar sesgos de género.