En el marco del I Taller Casa Tomada (Casa de las Américas, Cuba) se realiza hasta el 29 de septiembre en La Habana la muestra A la calle nuevamente. Gráfica y movimiento estudiantil en Chile. La exposición ofrece una mirada hacia las principales huellas del período 2001-2016 e incluye afiches, documentación, publicaciones periódicas, piezas audiovisuales, programas radiales y estampados sobre vestimenta y textil. La producción gráfica, sea en serigrafía, offset, fotocopia o de circulación digital, ha sido testigo y protagonista de las contiendas desplegadas desde 2001. Los materiales expuestos verifican la amplitud y diversidad de este cuerpo gráfico, que actualiza su rol en tanto estrategia de comunicación popular. Situados en una sociedad atomizada por un régimen neoliberal, los estudiantes practican nuevas y más inclusivas formas de lucha con la finalidad de retornar a las calles y crear un territorio de encuentro y debate.

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La iniciativa responde a una invitación de Casa de las Américas al Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (Universidad de Chile) y al Archivo FECh (Universidad de Chile). El equipo del proyecto fue coordinado por María José Yaksic y contempló un panel integrado por Giorgio Boccardo, Luna Follegatti, Matías Marambio y Pablo Millalén. Por su parte, la curatoría e investigación de A la calle nuevamente estuvo a cargo de Javiera Manzi y Carolina Olmedo. Como parte de las actividades del I Taller Casa Tomada se realizó asimismo un taller de serigrafía impartido por César Vallejos.

Las actividades realizadas en Cuba responden al tema central del I Taller: jóvenes y espacio público. Su principal objetivo ofrecer a la audiencia cubana un balance de reflexiones sobre la historia del movimiento estudiantil en Chile. Las sucesivas irrupciones de la juventud organizada apuntaron a desmontar la restricción de derechos sociales iniciada con el golpe cívico-militar en 1973. Los últimos quince años conforman un itinerario de politización y dibujan un vasto paisaje de intervenciones secundarias y universitarias cuyos puntos más álgidos son el “mochilazo” de 2001, “la revolución pingüina” de 2006, el movimiento estudiantil de 2011 y amplían hasta hoy los actores involucrados. En ese tránsito, A la calle nuevamente releva la interacción con el feminismo y el movimiento mapuche en los últimos años.