Se acercan las municipales en octubre y la disputa por la gestión municipal es un escenario propicio para el despliegue de las fuerzas emergentes tanto a nivel local como nacional. Esta disputa conlleva la siguiente pregunta política ¿Cómo proyectar una administración local que pueda configurar un proyecto transformador y convocante desde los espacios comunales? Si asumimos previamente la voluntad política de dichas fuerzas alternativas, su respuesta para esta pregunta tendrá sentido y aplicabilidad a los distintos campos de la reproducción social comunal como es la vivienda, la educación, la planificación local y especialmente en al área de la Atención Primaria de Salud (en adelante APS), ámbito que nos interesa abordar en este artículo.

En relación a lo anterior, es conveniente establecer niveles de acciones que permitan generar cambios a la continuidad del modelo neoliberal desde la APS y la contribución que pueden ejercer los gobiernos locales. Un primer nivel, es problematizar la relación entre Estado y Comunidad y la posibilidad de construir y fortalecer prácticas de participación y autogestión tanto a nivel institucional como comunitario.

Frente a esto, hay que agregar el escenario que se encuentra la APS actualmente en Chile. Un elemento clave son los 11 millones de chilenos y chilenas  que se atiende en el nivel primario de salud bajo gestión municipal, considerando que la APS asume el 80% de las actividades AUGE-GES. La magnitud de esta situación, tensiona constantemente la oferta de salud municipal y la demanda de prestaciones de servicios. Al mismo tiempo, se suma las orientaciones que han sostenido los últimos gobiernos, priorizando la salud curativa centrada en las necesidades médicas de los individuos versus la perspectiva preventiva/promocional de connotaciones sociales y fortalecimiento de la ciudadanía. Un ejemplo claro es el esfuerzo de masificar la construcción de recintos hospitalarios en vez de concentrarse en los centros de salud primarios como los Centros Comunitarios de Salud Familiar (CECOF) y Centros de Salud Familiar (CESFAM). En este sentido, el gobierno de Piñera se propuso construir 56 recintos hospitalarios, y el actual gobierno se comprometió con otros 60 nuevos hospitales.

Un tercer nivel de acción, es abordar el escenario anteriormente descrito desde una propuesta alternativa.  Quienes nos situamos desde las diversas organizaciones sociales y políticas que participaron en el “Encuentro de Alternativas de Disputa por el Gobierno Local”, convocado por la Fundación Decide en el mes de junio  y donde participaron diversas organizaciones sociales que aspiran a construir fuerzas alterativas a la hegemónica, definimos que la clave para superar este escenario es fortalecer y reorientar el carácter que posee la Atención Primaria en Salud (APS). Y para ello, se debe poseer un enfoque comunitario real, cuyas prácticas estén orientadas a profundizar las bases que constituyen la atención de primer nivel, que es la prevención y promoción de la salud, puesto que su campo de acción en los procesos de salud/enfermedad/atención se basa en las familias y organizaciones sociales, y no en el campo de la biomedicina. En otras palabras, este enfoque está orientado al fortalecimiento de la ciudadanía y las comunidades para asumir y resolver asuntos de salud por sí mismos.

El sentido de esta declaración, es reconocer a las comunidades como sujetos activos en los procesos de salud/enfermedad/atención. Este reconocimiento revitaliza la toma de decisiones desde los gobiernos locales para optar por una perspectiva democrática y participativa basada en el fortalecimiento de los lazos sociales y la ampliación de los sistemas de apoyo mutuo para abordar necesidades de salud de forma colectiva.

La relevancia social y política que posee la APS para los gobiernos locales y las fuerzas emergentes, es su relación directa con la ciudadanía. Representa el primer punto de contacto de los colectivos para abordar sus problemas de salud. Las prácticas de prevención y promoción de la salud se concentran en el nivel primario con el alcance de la ciudadanía y las comunidades, dado que la APS se deposita más en las prácticas sociales y las formas de vida que en un saber diferenciado y la eficacia pragmática.

Desde hace décadas hablar de salud y participación comunitaria en Chile aparece, no pocas veces, en discursos y en propuestas gubernamentales como sinónimo de participación o democracia preocupada en resolver problemas de salud. Es decir, la palabra comunidad aparece como un valor en sí mismo. Sin embargo, la experiencia indica que esta idea de participación se vincula más hacia formas de participación instrumental que buscan movilizar al conjunto de la ciudadanía para validar las políticas públicas de salud (elaboradas desde los niveles centrales, con una perspectiva jerárquica y verticalista), en vez de promover modelos de autogestión de las propias comunidades locales en el desarrollo de su salud.

El desafío se centra en superar la idea de participación como mera información o consulta, para dar el paso hacia la vinculación y fortalecimiento de las comunidades locales, es decir, que participen activamente en la definición de las acciones de salud, en las prioridades de asignación presupuestaria y en la elaboración de estrategias de promoción y prevención desde los espacios barriales y comunitarios. Sin embargo, la salud comunitaria implica un proceso de participación social que requiere de tiempo para conectar con las necesidades locales, siendo necesario desarrollar prácticas sociales que promuevan la construcción de salud no centrada en los dispositivos institucionales sino en la comunidad en su conjunto.

Teniendo en cuenta lo anterior, la coyuntura que se presenta ante las próximas elecciones municipales es una oportunidad clara para establecer procesos alternativos que sean disruptivos al modelo neoliberal desde los gobiernos locales. Esta oportunidad es un esfuerzo que  enmarca el trabajo municipal hacia la autogestión y participación del conjunto de la sociedad.  Con mayor razón, el campo de la salud puede enriquecer y robustecer tal desafío.

 

Cristóbal Almonte Salvo – Fundación DECIDE y militante del Movimiento Autonomista.

Marco Rojas Santibáñez – Plataforma Ciudadana Temuko Participa y militante de Revolución Democrática Wallmapu.

Juan Carlos Cea Madrid – Centro de Acción Crítica en Salud mental y militante del Movimiento Autonomista.

Tatiana Castillo Parada – Centro de Acción Crítica en Salud mental.


Fundación DECIDE, Plataforma Ciudadana Temuko Participa, Centro de Acción Crítica en Salud mental, RD, MA.