Barrio Patrimonial y Zona típica. Esa es la denominación que tiene ahora La Villa Olímpica, reconocida así por el Consejo de Monumentos Nacionales. Luego de la defensa del expediente técnico, el tradicional barrio ñuñoíno que se encuentra al poniente del Estadio Nacional logró este reconocimiento tras un largo camino de organización ciudadana, que se remonta al los primeros días después del terremoto del 2010, cuando se gestó la Asamblea de Vecinos por la Reconstrucción, quienes dieron una gran lucha por mejoras en sus viviendas para refaccionar los blocks sin que ninguno fuera demolido.

Este conjunto barrial de viviendas sociales fue edificado en Santiago con motivo de la realización de la Mundial del ’62. La Corvi (Corporación de la Vivienda) de esos años realizó un concurso público para proyectos arquitectónicos asignando para ello un paño de tierra de 28 hectáreas, las viviendas sería destinadas principalmente a empleados particulares y públicos. Pero también se concedieron propiedades a cada uno de los jugadores que integraron la selección nacional anfitriona del mundial, también al entrenador y su ayudante.

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Su diseño y planificación arquitectónica son una fusión entre un estilo modernista y una manera de entender la ciudad y la vivienda de forma integral. El modelo de unidad vecinal como un conjunto habitacional planificado y autosuficiente, que interpreta las necesidades de la familia y las proyecta a la vida de barrio a escala humana.

La comuna de Ñuñoa comenzó en la década de los ’90 un agresivo desarrollo inmobiliario, que permitió la construcción de edificaciones de más de 20 pisos. La Villa Olímpica era considerada una inversión rentable para las empresas constructoras, quienes presionaron ofertando comprar a los propietarios o la amenazas del ex alcalde Pedro Sabat quien planteo demolición de 7 edificios afectados por el terremoto,

La dictadura y el terrorismo de Estado dejó una profunda marca en la memoria de la Villa Olímpica, no sólo por la cercanía del Estadio Nacional convertido en campo de concentración. Si no por los propios hechos de los que fue escenario, ejecuciones y operativos represivos entre ellos la Matanza de Corpus Christi (Operación Albania). Es por esto que cada 11 de septiembre se realiza un evento llamado “Caminata por la memoria de la resistencia y contra la represión”, donde se recorre la villa marcando los principales hitos ocurridos por sus calles ligados a la resistencia, tanto en dictadura como un democracia.

La vida de barrio que promueve la arquitectura de la Villa también facilita la organización política y la gestión territorial. En este espacio conviven la Junta de Vecinos, clubes deportivos, ferias de productores locales, una radio comunitaria, un huerto y la Biblioteca Popular La Colorina, nombrada en honor de la vecina Stella Díaz Varín, quien fuera una destacada poeta de la generación del ’50. Otros vecinos ilustres fueron los poetas Rodrigo Lira y Edesio Alvardono y el boxeador Arturo Godoy.

El sábado 1 de octubre, entre las 11 y 22 horas, se festejará el aniversario de los 54 años de la Villa Olímpica con una celebración callejera que incluirá carros alegóricos, talleres, feria de pulgas, venta de comida, un musical del taller de danza del Colegio Guillermo Zañartu, la presentación de un libro con la historia de la Villa Olímpica y música en vivo y la transmisión en vivo de Radio Villa Olímpica (RCVO).