Un nuevo hecho de violencia racial ha enlutado a EEUU el pasado lunes, esta vez en la comunidad de Tulsa, del Estado de Oklahoma. Un grupo de policías dio muerte sin razón alguna a Terence Crutcher, un afroamericano de 40 años de edad, cuando se disponía a reparar su auto averiado en la carretera cercana a su localidad. Tiffany Crutcher, hermana del hombre asesinado hizo un llamado a protestar de forma pacífica y pidió que la justicia se hiciera cargo de los oficiales responsables.

Según cifras del diario “The Washington Post”, en lo que va de 2016, 171 personas negras murieron a tiros a manos de la policía, lo que desató el movimiento social “Black Lives Matter” (“las vidas negras importan”), a lo largo de todo el país. Recientemente, los escenarios de protesta han sido diversos, llegando incluso al ritual sagrado de los domingos de la mayoría de los estadounidenses, que no es precisamente la iglesia, sino los campos de Football Americano, en el inicio de una nueva temporada de la NFL.

No se puede desconocer el poder que posee el deporte como evento mediático: millones de estadounidenses sintonizan cada semana los partidos de la NFL, siendo uno de los eventos con mayor audiencia en el mundo. Ese fue el llamado que sintió el “Quarterback” de los “49ers de San Francisco”, Colin Kaepernick cuando se negó a ponerse de pie en la entonación del himno de los Estados Unidos previo al comienzo del partido de pretemporada.

Kaepernick es uno de los pocos “mariscales de campo” de raza negra de la liga y ha sido víctima del tormento que significa ser de color en el país del norte. Aseguró que fue un gesto contra la violencia policial y discriminación racial que sufren los afroamericanos, diciendo que no puede mostrar orgullo hacia una bandera de un país que oprime a la gente de color, señalando que no teme que la gente del deporte busque represalias en su contra.

Lo que hizo Kaepernick conduce a pensar en el uso de espacios públicos masivos (transmisión deportiva) como un escenario estratégico para la acción colectiva. Sin dudas, nos transporta en el tiempo a las olimpiadas de México 68 cuando los atletas Tommie Smith y John Carlos empuñaron su mano envuelta de un manto negro en el podio, en lo que se denomina “Black power”. Este suceso quedó inmortalizado en la historia del deporte y de las luchas sociales por la valentía de los atletas, enarbolando los ánimos de un pueblo duramente golpeado, lo que dio entereza a seguir las movilizaciones en Estados Unidos.

La teoría de los movimientos sociales entiende estas expresiones desde la perspectiva de la identidad colectiva. Autores como Alberto Melucci y Alain Touraine han estudiado esta forma de acción colectiva como un proceso donde los actores sociales se reconocen a sí mismos como parte de grupos más amplios, en donde se desarrollan lazos afectivos entre los participantes, los que unen a la audiencia a través de símbolos y valores culturales como estrategia para generar conciencia y movilización del público identificado con las señales de protesta.

Los movimientos sociales tienen dentro de sus objetivos las reivindicaciones de los grupos organizados oprimidos en base a su posición social, donde la afirmación identitaria juega un rol crucial en el impacto que generan los repertorios de acción colectiva. De esta manera, sentirse parte de alguna identidad dominada -ya sea una raza, género o etnia- puede gatillar el malestar de forma simplificada, con la razón única de “sentirse parte de algo”.

La primera acción de Kaepernick generó un tenso debate en torno a su figura en todos los noticiarios deportivos, llegando incluso a la pronunciación de personajes del ámbito político. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien declaró simpatía hacia el gesto del jugador de los 49ers y agradeció poner en debate un tema que merece poner atención . Por otro lado, el candidato republicano Donald Trump, criticó duramente al mariscal de campo, al decir que si estaba incómodo en Estados Unidos es mejor que abandone el país . Por otro lado, el político republicano Steve King, llegó a decir que Colin era un simpatizante de ISIS, debido a su esposa musulmana.

Pero la mayor expectación estaba para el 11-S donde se conmemoraba el aniversario N° 15 de aquel día fatídico para los estadounidenses: el atentado a las torres gemelas. Para ellos, es un día de nunca olvidar y que este año coincidía con el inicio de la National Football League, donde los ojos de todos los patriotas estarían puestos sobre el Quarterback de San Francisco. Pero esta vez, la protesta se replicó en muchos estadios en donde decenas de jugadores de raza negra emularon de diferentes formas la acción de denuncia.

En San Francisco, Kaepernick y Reid se arrodillaron en el himno; al igual que Brandon Marshall, linebacker de los campeones Broncos de Denver, quien incluso perdió a dos de sus patrocinadores por su protesta; en Seattle, los Seahawks se unieron todos juntos de sus brazos en señal de apoyo formando una cadena humana; mientras que en Arizona, los jugadores de los Patriotas de Nueva Inglaterra Devin McCourty y Martellus Bennett empuñaron su mano imitando el gesto de “Black Power” de los atletas en México 68. Y así, se sintió en muchos otros estadios, el poder de la vida, de aquellas vidas negras que también importan.

El gesto de valentía de este grupo minoritario de afroamericanos privilegiados en su posición de deportistas, encienden la llama de la movilización en busca de la paz racial, hacia un pueblo que ha sufrido históricamente los embates de la discriminación. Es por eso que, en la memoria de Terence Crutcher, Trayvon Martin, Michael Brown y cada uno de los 171 muertos este año en manos de la violencia policial, toma más fuerza el llamado de Kaepernick y de Tiffany, es momento de decir: “Black Lives Matter”.

Sin dudas, el deporte es una herramienta clave para incorporar los temas dentro de la opinión pública. Es un escenario de alta estrategia para los movimientos sociales debido a su inmensa audiencia y donde las señales, gestos y valores que entregan los deportistas recaen en el ideario común del público. Es uno de los tantos ejemplos, en que la política y el deporte están más unidos que nunca.


Cientista político UC y Magister © en Sociología UC.