Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Washington, en el cual participaron 10 autores de Estados Unidos, Canadá, China, y universidades e instituciones holandesas y brasileñas, determinó que los embalses asociados a represas producen más emisiones de gases de efecto invernadero de lo que se pensaba hasta hoy.

Según los investigadores los cerca de 1 millón de embalses artificiales, creados para los efectos de generación de electricidad, riego y otras necesidades humanas en el mundo, son una fuente subestimada de gases de efecto invernadero, produciendo aproximadamente 1 giga tonelada de dióxido de carbono al año, equivalente a un 1,3 por ciento de todos los gases de efecto invernadero producidos por los seres humanos.

De acuerdo al estudio, programado para ser publicado la próxima semana en la revista científica BioScience, los embalses son una fuente emisora particularmente importante de metano, gas de efecto invernadero 34 veces más potente que el dióxido de carbono a lo largo de un siglo.

La producción de metano en embalses es comparable a los campos de arroz o la quema de biomasa, los cuales están incluidos en las estimaciones de emisiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, autoridad líder internacional en la materia.

“Ha habido una especie de explosión en la investigación de los esfuerzos para estimar las emisiones de los embalses”, señaló al portal de noticias de la Universidad Estatal de Washington Bridget Deemer, autor principal del estudio. Añadiendo que “Hemos sintetizado todas las estimaciones conocidas de represas a nivel mundial, incluyendo los utilizados para generación de energía hidroeléctrica y otras funciones, como el control de inundaciones y riego.”

De acuerdo a Deemer, “las estimaciones de las emisiones de metano por área de embalses son un 25 por ciento más alto que se pensaba anteriormente, cifra que creemos significativa, dado el auge mundial de la construcción de represas, que está actualmente en marcha”, continuó.

Los embalses son un ejemplo clásico de cómo alteraciones importantes del paisaje de la Tierra por humanos pueden tener efectos inesperados. La inundación de grandes áreas provoca que grandes cantidades de material orgánico queden sumergidas, las que sufren un proceso de descomposición que termina con la formación de gases como dióxido de carbono, óxido nitroso y metano, que son emitidos a la atmósfera induciendo el efecto invernadero. Las emisiones de una represa dependen de la profundidad, del tamaño, del ecosistema sobre el cual se construyó, la temperatura, entre otros factores.