Las carreras del área de la salud han estado divididas desde tiempos inmemorables en aquellas acogidas a la Ley Médica -que incluye a los médicos, dentistas y químicos farmacéuticos- y el resto de los profesionales. De esta manera es como se ha segmentado indiscutiblemente el equipo de salud, diferenciándolos desde los inicios de la formación profesional, otorgándole a médicos, odontólogos y químicos farmacéuticos exclusividad universitaria, garantizando en estos estamentos la universalidad de los saberes e integralidad de la disciplina, lo que dicta una gran diferencia con carreras como Enfermería, Obstetricia y Puericultura, Nutrición y Dietética, Fonoaudiología, Kinesiología, Terapia Ocupacional y Tecnología Médica, las que al regirse por la ley Nº 18.962 carecen de esta exclusividad, permitiendo a institutos profesionales dictar dichas profesiones.

El proyecto de Ley de Exclusividad Universitaria, LEU, registrado con el número de boletín 3849-04, fue impulsado por el Conglomerado de Enfermería, al que se adhirieron el resto de los estamentos, los que abogan por la modificación del artículo 52 de la ley Nº 18.962, “Orgánica Constitucional de Enseñanza”, con el objetivo de agregar las profesiones anteriormente mencionadas a los títulos profesionales que requieren licenciatura. Dicho proyecto inició su trámite constitucional en diciembre del año 2005 en la Cámara de  Diputados, encontrando en su transición el apoyo del Diputado Monsalve y la Diputada Cristina Girardi. El año 2015 la Cámara respalda únicamente a Enfermería, Obstetricia y Puericultura, excluyendo al resto de las carreras y dividiendo nuevamente al sector salud, por ende el proyecto es rechazado en su totalidad. Actualmente, tras un periodo de reformulación, el proyecto fue reingresado el 14 de junio de 2016 (boletín 10750-04) en defensa de las siete carreras en cuestión. Por otro lado, Enfermería, el 11 de Mayo ha presentado un proyecto de ley independiente que aboga por la Exclusividad Universitaria para dicha carrera.

Con todos los antecedentes presentados es de perogrullo que esta es una pelea justa y necesaria para todas las carreras profesionales de la salud, pues la actual Orgánica Constitucional de Enseñanza mantiene, bajo criterios desconocidos e infundados, medidas peyorativas y discriminatorias diferenciando dictatorialmente entre carreras merecedoras de exclusividad universitaria y aquellas no merecedoras.

Lo anterior no sólo atenta contra las carreras en cuestión, siendo ese el menor daño, sino que además debilita el sistema de salud y va en desmedro de un mayor acceso, continuidad y capacidad resolutiva del sistema, afectando directamente en la calidad de las prestaciones de salud. La sociedad demanda que las políticas estén dirigidas hacia el mejoramiento constante, exigiendo que sean involucradas todas las aristas que repercuten en la mantención y recuperación del bienestar de las y los pacientes, por lo que es decisivo otorgar profesionales de calidad a toda la población, siendo uno de los principales estándares para asegurar dicho criterio una formación garante  para todas las carreras del sector salud.

La LEU representa la primera batalla de una larga tarea en pro del fortalecimiento de la formación de los futuros profesionales de la salud, pues los sistemas de acreditación, los perfiles de egreso de cada carrera y la creación de una evaluación habilitante son otros de los puntos de inflexión que determinarán la calidad profesional.

Es por lo mismo que el llamado es a la unión, independiente del curso que tomen los procesos legislativos, es imperativo que los estamentos trabajen en conjunto con una única meta, dirigiendo todos los esfuerzos hacia las exclusividad universitaria de todas las carreras de la salud, brindando a la población profesionales preparados con una formación de altos estándares y calidad garantizada. Sólo si trabajamos en conjunto y dejamos las diferencias de lado lograremos empoderarnos cumpliendo cada objetivo, recordando siempre que el único fin es el bienestar de nuestros beneficiarios.

Sin duda son muchas las deudas que los Gobiernos de turno y el poder legislativo mantienen con el sector salud, pues temáticas como Carrera Funcionaria, y relación profesional/paciente continúan obstaculizando un sistema de salud de calidad, perjudicando únicamente a los chilenos y chilenas que exigen cada día un país más justo.

En suma, la labor gubernamental en su rol proveedor de la salud debe considerar la transición sociodemográfica implementando políticas que contemplen los nuevos escenarios sociales donde el ciudadano está empoderado y es partícipe de las nuevas demandas dirigidas hacia la calidad del sector salud. Es por esto que la Ley de Exclusividad Universitaria es el punto de inicio para el mejoramiento del sistema desde una mirada de sus recursos humanos. Posteriormente habrá que avanzar en perfiles nacionales, mejores procesos de acreditación y pruebas habilitantes. Sólo así podremos ofrecer la salud que las chilenas y chilenos se merecen.


Directora de la Escuela de Liderazgo del Colegio de Enfermeras y colaboradora de Fundación Equidad Chile